El dolor se hace fuerte
Llevamos ya demasiadas tragedias en las que los muertos se cuentan con números de más de una cifra. Ya sea el fuego, el agua o las vías de un tren, España encadena años de lutos imprevistos. Se juntan catástrofes naturales y fallos técnicos en un mismo final: vidas segadas, familias destrozadas, territorios rotos. Y mucho dolor. En esos escenarios sobran los pirómanos en política. Juanma Moreno y Margarita Robles dieron ayer ejemplo de lo contrario. Quienes desde las instituciones siembren vientos, tienen que recordar que recogerán tempestades.