Begoña Gómez o ‘Fuga en Ankara’

Begoña Gómez o ‘Fuga en Ankara’

Para justificar la retirada del pasaporte a Begoña Gómez, el juez Juan Carlos Peinado ha invocado veladamente la fuga de Bettino Craxi a Túnez en 1994. Y ese es también el argumento que, de forma tácita, ha esgrimido Antonio Viejo, el togado que se hace cargo en estos días de esa instrucción mientras Peinado se halla de vacaciones.

El juez Viejo le ha permitido a la esposa del presidente viajar a Londres para asistir a la graduación de su hija atendiendo a "la buena relación de cooperación judicial que hay entre España y el Reino Unido pese al Brexit", pero se ha negado a que ésta pudiera acompañar a su marido en la cumbre de la OTAN con el argumento de que "Turquía no pertenece al espacio de libertad, seguridad y justicia de la UE".

La verdad es que lo que ambos magistrados han planteado estos días atrás era una situación propia de una película de James Bond que indefectiblemente habría tenido que titularse ‘Fuga en Ankara’ y en la que Begoña Gómez se vería obligada por imperativo cinematográfico a descolgarse por tejados, azoteas y minaretes con el cigarrillo en la boca como el agente 007; a saltar de lanchas rápidas a helicópteros y viceversa mientras la persiguieran los 70.000 miembros de las Fuerzas de Seguridad que han acordonado esa internacional cumbre; los servicios de inteligencia de todos los países participantes, incluida la CIA de Trump, los blindados policiales, militares y diplomáticos; los tanques, los drones, los cascos azules…

De haber existido ese peligro real, los jueces Peinado y Viejo nos habrían privado cruelmente de un espectacular y digno final de legislatura a la altura de lo que, en efecto, ha sido el sanchismo desde la moción de cesura de 2018: un insólito salto de pértiga a la ventana del despacho presidencial de La Moncloa, un truco de magia potagia política y un ejercicio de funambulismo gubernamental entre el trapecio y el alambre circenses.

No pretendo frivolizar sobre una cuestión seria como es una instrucción procesal por cuatro delitos sino constatar las coloristas extravagancias que rodean a este caso. La verdad es que los argumentos sólidos que justificarían la retirada del pasaporte a la ciudadana Gómez son la pertinente conveniencia de hacer valer el peso de la institución judicial ante quien ha mostrado frente a ésta un desdén arrogante y la necesidad de demostrar que todos los españoles somos iguales ante la ley sin que valgan las excepciones. Lo otro, lo de la huida por tierra, mar y aire se lo dejamos a los extras del cine.