Aquella arrogancia ‘hooligan’

Aquella arrogancia ‘hooligan’

Ocurrió a principios de los años ochenta. A la chita callando, se estableció un puente aéreo entre Londres y Madrid, a veces también partiendo de Manchester o aterrizando en Barcelona, incluso en Valencia (recuerden los formidables carteles de La Conjura de las Danzas, obra de Jorge Albi). Prácticamente cada semana un grupo británico llegaba para dar conciertos, hacer playback en TVE y/o dedicarse a la promoción. No se necesitaba más salvaconducto que el hecho de estar en las listas británicas, incluyendo los Indie Charts, cuando la etiqueta de indie no reflejaba un estilo sino simplemente una distribución fuera de los canales de Sony, EMI, Universal o Warner.

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