Festivales de calor y tormenta: el clima extremo pone en jaque la cultura al aire libre
Olor a crema solar, pantalones cortos, gafas de sol y abanicos. Los imprescindibles del evento no se negocian: para divertirse, hay que aguantar primero. Tocan en el Mad Cool de Madrid Nick Cave, Pulp o David Byrne, pero de lo que más se habla al abrirse las puertas de la última jornada es del calor. “¡Buah! Infernal, tío“, dice alguien con hastío, bamboleando su camiseta. Pasará la tarde y, finalmente, más allá de rozar los 40 grados en el termómetro, el festival terminará una edición sobreviviendo al clima. Lo que debería no ser noticia, pero que resulta destacable en la tendencia de un verano —largo, porque en la práctica comienza cada vez más temprano— donde el calor extremo, las tormentas violentas y otros fenómenos que el cambio climático hace cada vez más frecuentes han generado cancelaciones en muchos festivales europeos de música.