Las educadoras de 0-3 años van a la huelga nacional este jueves: "Si cambias el pañal como debe ser, tienes que ignorar a los otros"

Las educadoras de 0-3 años van a la huelga nacional este jueves: "Si cambias el pañal como debe ser, tienes que ignorar a los otros"

Las 60.000 educadoras infantiles de unas 11.000 escuelas de 0 a 3 años tanto públicas como privadas de España están llamadas a la huelga nacional convocada este jueves por los sindicatos CCOO y CGT para exigir en esta primera etapa educativa una bajada de ratios acorde las recomendaciones europeas, una pareja educativa o sueldos por encima del salario mínimo interprofesional (SMI), entre otras reivindicaciones.

Los sindicatos ven con preocupación e indignación que las profesionales del primer ciclo de Infantil cobren salarios mínimos trabajando 40 horas semanales y atendiendo hasta a 8 bebés en clase; por ello, piden que el Gobierno legisle ratios en las aulas: cuatro bebés menores de un año por educadora, seis niños entre 1 y 2 años, y ocho entre 2 y 3 años. Habrá 55 concentraciones en 43 localidades. En Madrid se ha convocado una manifestación a las 18h en la Puerta del Sol, mientras en Barcelona la concentración será a mediodía en los jardines de Paseo de Gracia.

La secretaria general de la Federación de Enseñanza de CCOO, Teresa Esperabé, ha exigido además este miércoles a la ministra de Educación, Milagros Tolón, un apoyo docente para los menores de 3 años con necesidades específicas, garantía de plazas públicas, mejora en las infraestructuras y en la climatización de las escuelas y una reducción de la atención directa de las educadoras inferior a las 38 horas. "Es una etapa donde no solo se socializa y se crece cognitivamente sino que puede compensar las desigualdades de origen económico y sociales", dice.

"Nos siguen tratando como guarderías"

Raquel Navas (39 años) es una de las educadoras que va a secundar el paro. Este jueves no acudirá a la escuela municipal de gestión privada de Mijas (Málaga) en la que trabaja porque asegura que en su día a día con 13 niños de uno o dos años durante seis horas y media lleva un ritmo "a dos mil por hora muy agotador física y emocionalmente" que le está "pasando factura".

Momentos tan habituales como un cambio de pañal puede suponer un "caos" porque le "faltan manos" para atender al resto de bebés que tiene en el suelo jugando y entre los que puede surgir un conflicto por un juguete. "Bocaos" o "empujones" que no puede atender porque de lo contrario el que tiene encima del cambiador corre el peligro de caerse. "Es imposible, estás en tensión desde el principio", lamenta.

Una de las reivindicaciones principales es la de la pareja educativa, una compañera con la que compartir los cuidados para poder atender de forma "más repetuosa con las necesidades educativas de esas edades". Al estar sola con 13 bebés, Navas asegura a 20minutos que "hasta para ir al baño" tiene que "pedir permiso a una compañera, para que me ayude". La UE recomienda una educadora por cada cuatro bebés de hasta 12 meses, una por cada seis de uno a dos años y una por cada ocho de dos a tres años. Las ratios actuales en España son el doble o más: ocho, 13 y 20 por aula, respectivamente. Desde el Ministerio de Educación se han comprometido a revisar "antes del verano" el decreto que regula las ratios en el primer ciclo de Infantil.

Navas reprocha que los "salarios precarios" — entre los 17.000 y 20.000 euros anuales, según convenio— y la falta de recursos demuestran que las educadoras de 0-3 años "no están valoradas". Una "falta de reconocimiento" que explica en que "aunque ya no se nos considera guarderías, nos siguen tratando como guarderías y no como una etapa educativa". El segundo ciclo de Infantil, de tres a seis años, que tampoco es obligatorio, "sí está más reconocido" —sostiene—.

"Me apasiona mi trabajo, pero con 50 años no se puede"

Otra de las razones de lucha de esta nueva autodenominada "marea amarilla" es lograr una jubilación anticipada por las exigencias físicas de las tareas. Según relata Navas a 20minutos, no se ve jubilándose en esta profesión, a pesar de la vocación que siente. "Me apasiona mi trabajo, pero con 50 años no se puede", reconoce. "Si no fuera por los niños, por sus abrazos, hay días que piensas que no merece la pena", termina.

Librada Alberca (47 años), educadora de una escuela infantil de pública de Toledo gestionada por la Junta de Castilla-La Mancha, que también secunda la huelga salvo que la incluyan en los servicios mínimos —algo que desconce en el momento de hablar con este periódico—, asegura que tiene compañeras con 64 años años "que no pueden ni agacharse y les adaptan el puesto poniéndolas con bebés. Pero, ¿qué tipo de adaptación es esa. La jubilación anticipada sí lo es, que se jubilen dignamente y no por los suelos", defiende.

Esta educadora con 24 años de experiencia denuncia que la "ansiedad" que le generan las múltiples situaciones que ha de gestionar sola con los niños se la lleva a casa. Un ejemplo: a la hora de la siesta de los bebés, que habitualmente es tiempo de descanso para las educadoras, no se iba a desayunar "por miedo a la muerte súbita". "No son latas de tomate u ordenadores, son niños y niñas de otras familias. Es un estrés que te obliga a estar al 100% física y emocionalmente".

"La Administración nos maltrata y ningunea institucionalmente, tienen la concepción de que somos técnicos cuidadoras, pero somos educadoras que formamos a esas primeras conexiones neuronales y esos primeros apegos, que son super importantes", añade Alberca, al tiempo que reclama que su responsabilidad con 16 pequeños en el aula "no puede ser menor a nivel económico" que una persona que trabaje en un supermercado.

Los sindicatos demandan asimismo al Ministerio de Educación que el calendario laboral de 0-3 años sea "igual que el resto de las etapas educativas". Y argumentan: "La primera infancia necesita descansar lo mismo o más que las criaturas más mayores. La conciliación laboral no puede pasar por encima de las necesidades reales de los más pequeños". Alberca añade: "Que se regularice la etapa de 0-3 años, que la Lomloe ya reconoce como etapa educativa única, y que sea universal y gratuita. Que cuide el 0-3 años como cuida el 3-6 y otras etapas educativas".

"Los niños a veces se agobian porque no podemos atenderles como necesitan"

Desde el País Vasco, una educadora de una escuela privada que prefiere mantenerse en el anonimato explica que está estudiando el grado universitario de Educación Infantil para opositar y trabajar en el segundo ciclo. "Mi idea es seguir dentro del sector, pero poder mejorar mis condiciones laborales y poder vivir de ello", afirma esta trabajadora con un contrato de "40 horas semanales" y salario de "unos 1.100 euros netos al mes" que tiene que complementar con "un trabajo extra". A cambio, pasa ocho horas al día con "nueve bebés menores de un año y algunos recién cumplido el año". "Dentro del País Vasco hay una diferencia notable entre la red pública y la privada. En general, la pública tiene condiciones más acordes a lo que merece este sector, mientras que en la privada las condiciones suelen ser más ajustadas", expone.

Este jueves irá a la huelga para reivindicar una bajada de ratios y denunciar la "falta de reconocimiento del sector". "En el día a día se nota que los niños y niñas a veces se agobian dentro del aula porque no podemos atenderles como realmente necesitarían. Además, creo que nuestro trabajo no está suficientemente valorado, y que las educadoras deberíamos tener un salario digno que nos permita vivir de esta profesión".

Haces todo lo que puedes, pero es complicado poder dar a cada niño y niña la atención que realmente necesita"

En su día a día cuenta con una compañera "durante unas horas". "El día a día en el aula es bastante intenso. Puede haber momentos en los que un bebé llora porque tiene sueño, otro también está cansado pero no consigue dormirse, otro se ha caído y necesita atención, otro hay que cambiarle porque se ha manchado entero, y otro simplemente necesita brazos. Todo esto a la vez. Además, tienes que seguir con tareas como preparar biberones o dar de comer. Me he visto muchas veces superada haciendo varias cosas a la vez: dar de comer a dos bebés mientras tengo a otro en brazos y estoy intentando que otro se duerma en la hamaca", describe. "Haces todo lo que puedes, pero es complicado poder dar a cada niño y niña la atención que realmente necesita", lamenta.

"Si cambias el pañal como debe ser, tienes que ignorar a los otros"

Desde la Plataforma Laboral de Escuelas Infantiles (PLEI), la organización que ha promovido la huelga y manifestaciones en la Comunidad de Madrid desde hace un mes, su portavoz, Rosa Marín (47 años) relata otra situación límite de su día a día: "Cuando estás sola en el aula, te encuentras cambiando un pañal y, de repente, uno ha mordido a otro. No puedes estar en 20 sitios a la vez. Si cambias el pañal como debe ser, con vínculo, con mirada, tienes que ignorar a los otros, que se pueden pelear".

A la hora de la siesta, continúa, tiene "dos criaturas con [Trastorno del Espectro Austista] TEA, y hay una que no duerme, es difícil que esté callado, lanza cosas... Hay que sacarlo del aula y, para que las compañeras puedan comer, una se queda con dos aulas. Responsabilizarse de tantas criaturas en dos espacios diferetes es una barbaridad porque si uno llora vas a un aula y le atiendes, pero ¿y si a otro le pega un subidón de fiebre y convulsiona? Eso no es una atención adecuada. Pueden pasar miles de cosas, pero al final apagamos fuegos y estamos en todas partes con mil ojos, pero es un estrés emocional y físico brutal". "La infancia se merece que de verdad se le ponga el foco en ella y se le den los recursos y los medios suficientes para poderlos atender como se merecen", defiende.

Sin rodeos, esta educadora de una escuela infantil del Ayuntamiento de Madrid de gestión indirecta denuncia que en el colectivo se sienten "abandonadas y maltratadas por las instituciones desde el inicio de los tiempos". Marín rechaza la visión de "recurso de conciliación" y sostiene que son "un recurso educativo, un derecho de las criaturas de 0-3 años. Ese valor que se nos ha dado sobre el papel, en la normativa, requiere recursos".

"Desde hace ya unos cuantos años se sabe que esta etapa deja huella y que todo lo que trabajes en ella es prevención. Tenemos muchísima formación en pedagogías activas, en desarrollo neurológico, pero luego llegas hasta el aula y dices '¿cómo coño hago esto?' Todo lo que he aprendido es imposible aplicarlo porque ni siquiera puedo observar, estoy pagando fuegos continuamente. Es muy frustrante formarte y ver que es imposible", expone la portavoz de la PLEI a 20minutos.

"Les miras y piensas '¿a quién priorizo?'"

Narila Mondragón (45 años) es educadora infantil desde 2003 y actualmente trabaja en una escuela municipal pública de Navarra, donde en 2022 ya se realizó una huelga de 60 días con la que se logró equiparar los salarios de escuelas públicas y privadas aunque sin complementos y un compromiso para reducir ratios progresivamente que "va muy lento". En su opinión fue "un parche que no ha dado solución ni a las condiciones laborales de las trabajadoras ni a la atención que se requiere en las aulas".

Este jueves se unirá a los paros convocados para intentar cambiar situaciones habituales como la que narra a este periódico: "A partir de los dos años tienen algo de autonomía para comer, pero a los más pequeños les tienes que dar de uno a uno. Los biberones igual. Y una con ocho [niños]... todo se eterniza. Tienes niños que necesitan que les cambies porque ya han comido y han hecho caca, otros que tienen sueño, otros terminando de comer... Les miras y piensas '¿a quién priorizo?' Nos vemos todos los días en esas circunstancias. Es muy complicado, por eso insistimos en la pareja educativa". Con dos educadoras por aula, se alcanzarían o rozarían las ratios recomendadas por la UE.

Mondragón ha estado año y medio de baja hasta el pasado mes de marzo tras ser intervenida para ponerle un disco cervical de titanio, una enfermedad que no le han reconocido como laboral. Según su testimonio, tampoco les reconocen como enfermedad laboral todos los virus que se contagian de los pequeños en la escuela. Ella tampoco se ve jubilándose en el sector, por lo que está estudiando en la UNED el grado de Pedagogía "para poder ir a trabajar con adultos".

En su opinión, también siente "maltrato institucional" y refiere que al colectivo que encantaría que "desapareciese el aula de bebés, porque significaría que las madres y los padres pueden permitirse estar el primer año con sus criaturas en casa". Otra de sus razones para ir a la huelga es que "no se garantizan plazas suficientes, por eso han surgido todos los modelos de gestión privada y pública de gestión indirecta". Mondragón reconoce que las educadoras han "estado tirando y tirando por vocación y amor a la infancia, siendo supermujeres, pero es muy frustrante no tener tiempo para observarlos como necesitan".

A la huelga de este jueves se suma la convocatoria por parte de CCOO y CGT de una manifestación el próximo día 23 de mayo frente al Ministerio de Educación para protestar contra el "abandono" institucional del ciclo y el "hartazgo" de los profesionales. "A raíz de nuestra huelga nos contactaron desde Madrid con nosotras, luego Andalucía, luego Cataluña, Valencia, y vimos que estábamos todas en la misma situación, que no era algo aislado. Que cambien el real decreto y que bajen las ratios en todas las Comunidades, eso es lo primordial".