El poderío militar alemán debe estar firmemente integrado en Europa

Cuando este viernes nos disponemos a conmemorar el 81º aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial en Europa, es evidente que Alemania va a volver pronto a ser la principal potencia militar europea. La previsión para el año que viene ya indica que su gasto en defensa será equivalente a los de Francia y Reino Unido sumados y se prevé que sea mucho mayor para 2030. El objetivo explícito del Gobierno alemán es tener “el ejército convencional más fuerte de Europa”. Por supuesto, Francia y Reino Unido disponen de armas nucleares, pero eso significa menos dinero para los demás aspectos de la defensa. De modo que la pregunta no es si lo va a lograr; salvo acontecimientos imprevistos, lo logrará. La pregunta, sobre todo coincidiendo con este solemne aniversario, es cómo podemos garantizar que, esta vez, el aumento del poderío militar alemán sea un avance positivo para toda Europa.