Corruptores y corruptos
El juicio contra José Luis Ábalos, Koldo García y Víctor de Aldama ha quedado ya visto para sentencia. Mientras los españoles esperamos castigos ejemplares para tan flagrante corrupción los tres protagonistas del entramado de las mascarillas aguardan su previsible condena con expectativas abismalmente diferentes. Los corrompidos, el exministro y su asistente, se enfrentan a peticiones de cárcel de 24 y 19 años y medio respectivamente, en tanto el empresario corruptor podría no llegar a pisarla aunque sea condenado.
La recompensa por 'colaborar con la justicia' ha conseguido para Aldama unas peticiones de cárcel de siete años, por parte de la Fiscalía, y de sólo cinco por la de la acusación popular que lidera el PP y que, al sumar menos de dos por delito, podría eximirle de entrar en prisión. Además, tanto Ábalos como Koldo aguardan la decisión del Supremo desde sus celdas en Soto del Real mientras que Aldama lo hace en su casa, libre como cualquier ciudadano, desde que el juez lo excarceló en noviembre de 2024 tras pasar apenas 42 días en prisión preventiva.
Conocemos de sobra, a través de las numerosas películas de juicios de Hollywood, la figura del arrepentido, el chivato o el testigo protegido y los tratos de favor que policía o Fiscalía negocian con ellos a cambio de información pero puede que sea la primera vez que tengamos a uno de ellos a la vista, en carne y hueso, en un juicio de enormes consecuencias políticas y con gran expectación pública en España. Y aun con nuestros limitados conocimientos procesales, la perplejidad nos asalta con el trato dado a Víctor de Aldama.
No somos los únicos. Otra de las acusaciones populares, unificadas judicialmente en la del PP, la Asociación de Abogados Demócratas por Europa (ADADE) que se ha personado en numerosos casos de corrupción, incluida la Gürtel, ha criticado la rebaja de condena solicitada argumentando que no se debe premiar una confesión que consideran interesada e insuficiente. Hemos de recordar que las aportaciones de Aldama al esclarecimiento del caso han carecido numerosas veces de pruebas que las acreditaran y han pretendido, además, inculpar a otros actores como el presidente del Gobierno convirtiendo su 'arrepentimiento' en un show con evidentes intenciones políticas.
La 'colaboración' justiciera de este corruptor debería haber quedado devaluada no sólo por ello sino porque sus acusaciones sin fundamento han distraído medios de la investigación y han enredado el caso para su total esclarecimiento. ¿Es esto lo que entiende la justicia como una valiosa colaboración merecedora de tan alto premio? Para el PP, por supuesto, ya que incluso solicita que la recompensa sea aún mayor. En la Fiscalía ha habido sus tensiones al respecto y el Fiscal Anticorrupción, Alejandro Luzón, que ha llevado el caso, en su alegato final justificaba, por una parte, la menor pena para Aldama por su cooperación, mientras, por otra, desautorizaba sus infundadas acusaciones a Pedro Sánchez como un "notable desahogo" señalando expresamente que el presidente del Gobierno nada tenía que ver con el caso ni era "el número uno" de la organización corrupta.
Si la sentencia confirma las dos décadas de cárcel para José Luis Ábalos mientras el comisionista que le pagaba para enriquecerse no vuelve a entrar en ella habrá que repensar cómo hacen los tratos nuestros fiscales. Si Aldama sale indemne de ésta el mensaje a los corruptores será que pueden seguir haciéndolo y, si los pillan, con señalar a quien se dejó corromper saldrán bien librados. Pocas veces quienes corrompen se han sentado en el banquillo. Los grandes entramados empresariales han eludido habitualmente responsabilidades cargándolas sobre un directivo aislado alrededor del que las pesquisas judiciales se han encapsulado. El caso Aldama puede convertirse en un símbolo de la lucha contra la corrupción en nuestro país. No dudo que sea necesario premiar las confesiones que ayudan a la investigación del delito pero también graduar sus galardones, no sea que parezca que sólo se persigue a los corruptos y no a los corruptores.