La ofensiva de Trump contra el Tribunal Penal Internacional pone a prueba el apoyo de los Estados a la justicia humanitaria

La ofensiva de Trump contra el Tribunal Penal Internacional pone a prueba el apoyo de los Estados a la justicia humanitaria

La presión política ejercida por Estados Unidos contra el Tribunal Penal Internacional (TPI), por medio de las sanciones impuestas a ocho de sus jueces y tres fiscales, y a las entidades y ONG que colaboren con ellos, pone a prueba su resistencia vital. Sin embargo, todos los implicados siguen adelante con su trabajo, pese a que el grado de intromisión de Washington les impide incluso usar una tarjeta de crédito. Para un tribunal como este, sin una policía propia, la única forma de defenderse es a través de la legitimidad y el apoyo de los países.

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