Nuevo revés de trenes Talgo: Renfe extrema el control antifisuras en las 'ruedas' de los Avril a riesgo de recortar el Avlo Madrid-Valencia

Nuevo revés de trenes Talgo: Renfe extrema el control antifisuras en las 'ruedas' de los Avril a riesgo de recortar el Avlo Madrid-Valencia

Nuevo problema para Renfe por los trenes de Alta Velocidad del modelo Avril fabricados por Talgo. Tras las fisuras en algunos de sus grupos de ruedas —los denominados bogies— que el año pasado llevaron a cancelar su servicio de bajo coste Avlo en la línea Madrid-Barcelona, la operadora ha reforzado en los últimos meses las medidas para detectar fisuras incluso antes de que se produzcan, lo que ha llevado ya a sustituir hasta 19 bogies de distintos trenes del modelo S-106 que de momento ha provocado la retirada de dos trenes de los que hacen el servicio Avlo entre Madrid y Valencia. Desde la operadora, aseguran que la circulación no se ha visto afectada, porque fueron sustituidos, pero tampoco descartan tener que retirar otro tren más de esta línea.

Esto es así debido al "sistema de control reforzado" sobre el estado de los bogies para detectar, antes de que aparezcan, fisuras como las que en agosto de 2025 llevaron a suspender el servicio Avlo entre Madrid y Barcelona que operaban tres trenes Avril de Talgo. Esta decisión, que dejó sin AVE de bajo coste a los pasajeros de este corredor, se tomó al hacer prevalecer la tesis de Talgo de que el problema estaba en la línea ferroviaria y no en sus trenes. Renfe dejó de operar el Avlo entre Madrid y Barcelona, pero recuperó los trenes afectados, una vez sustituidos los bogies con fisuras, para otros recorridos, en particular para el Avlo Madrid-Valencia y servicios Avant, también de Alta Velocidad.

Lo que ha sucedido desde entonces es que un componente como los bastidores de los bogies, que estaban llamados a ser "infinitos", es decir, a no tener que ser sustituidos como sí ocurre de forma habitual con otras piezas, está requiriendo de cambios no previstos, que de momento han dejado a Renfe al borde de no tener más piezas de recambio y le han obligado a echar mano de bogies de trenes Avril ya fabricados pero no entregados. Y a Talgo, en la tesitura de tener que acelerar el suministro de piezas que, en principio, no tenían que renovarse y a someter a un examen de un laboratorio independiente la revisión de los bogies afectados porque de momento ni el fabricante vasco de trenes ni Renfe saben a qué se debe.

De lo que determine esta investigación dependerá también que la operadora ferroviaria pueda ejecutar la garantía en vigor que le eximiría de pagar estos componentes. También quedará claro si, como defendió Talgo, las fisuras que aparecieron el año pasado en los bogies de los Avril que circulaban por la línea Madrid-Barcelona fueron o no causados por la infraestructura, a pesar de que fuentes de Renfe descartaban este lunes recuperar este servicio low cost en este corredor, el que registra más tráfico y que desde el año pasado no dispone de su servicio de Alta Velocidad más barato.

Hasta que todo esto se dilucide, el último problema con los trenes Avril de Talgo ha planteado un riesgo cierto de que Renfe se quede sin piezas de repuesto y tenga que sumar más trenes parados al que tuvo que inmovilizar este verano. Aunque desde la operadora confían en que algo así no ocurra, uno de los horizontes es que Renfe no disponga de más bogies de recambio como hasta ahora para sustituir aquellos en los que no ya se detecte una fisura, sino en los que su método reforzado de control marque una "indicación" de que en el futuro pueda haberla.

Desde su entrada en funcionamiento en 2024, los trenes Avril de Talgo han dado continuos problemas. La maximización del espacio para instalar una fila más de asientos ha incrementado las vibraciones y es el mismo modelo que se paralizó el 1 de enero de 2025 debido a un problema informático por el cambio de año.

Hace unas semanas, se supo que Renfe había tenido que retirar dos trenes Avlo de la línea Madrid-Valencia por riesgo de fisura en sus bogies. Fuentes de la operadora precisan que fueron inmediatamente sustituidos por otros trenes que hacían otros servicios y que el motivo es el refuerzo de las medidas de prevención de fisuras en los trenes Avril que se introdujeron en marzo pasado. Desde entonces, opera un "sistema de control reforzado" que detecta "indicadores" mucho antes de que se produzcan las fisuras mediante partículas magnéticas que permiten conocer la tensión que soportan los bastidores de los bogies y que generan un esfuerzo acumulado que en el futuro podría dar lugar a fisuras.

Fuentes de Renfe destacan que este mecanismo de detección temprana supone "un nivel de control muy alto" que, sin embargo, deja a la operadora en riesgo de tener que reducir sus servicios Avlo, en este caso en la línea Madrid y Valencia.

Desde que en marzo empezó a aplicar este sistema detección temprana, Renfe ha encontrado tres indicadores de futuras fisuras en otros tantos bogies de trenes que circulan entre Madrid y Levante. En otros 16 casos, se han retirado bogies por precaución y ante alertas que ni siquiera podían considerarse una "indicación". En todos ellos y como medida preventiva, Renfe ha retirado estos componentes y los ha sustituido por otros para que los trenes en los que se alojaban sigan circulando. El problema que se plantea es que los bastidores de los bogies no eran hasta ahora un elemento llamado a ser sustituido con el paso del tiempo, de modo que tampoco estaba prevista una fabricación continuada de repuestos, más allá de la fabricación misma de los trenes.

De momento, los 19 casos detectados antes de que haya una fisura se han cubierto con bogies que Renfe tenía de repuesto más otros doce, correspondientes a los tres trenes Avril que estaban comprados pero que Talgo todavía no había entregado.

Fuentes de Renfe reconocen que en estos momentos no tienen ya margen para sustituir ninguno más si el extremadamente sensible sistema de detección avisa de una nueva indicación de una fisura futura y confían en que, como ha prometido el fabricante, Talgo sea capaz de suministrar más en un plazo inferior a 15 meses. Más aun cuando tras conocerse la retirada de los dos trenes Avlo de la Madrid-Valencia, Renfe ha tranquilizado a los trabajadores ferroviarios pactando con el sindicato de maquinistas, Semaf, que hará estos controles no cada 10.000 kilómetros como hasta ahora, sino cada 5.000.

Por eso, desde la operadora ferroviaria no se descarta que pueda tener que "inmovilizarse" algún otro tren más debido a la falta de repuestos para bogies que presenten una fisura o una indicación de que pueda haberla hasta llegar a afectar al servicio ferroviario -y a los pasajeros, en forma de menos trenes disponibles-, algo que de momento han evitado sustituyendo los dos trenes parados en la línea Madrid-Valencia por otros.