¿Sobran funcionarios en España?

¿Sobran funcionarios en España?

El sistema de cita previa del SEPE requiere esperanza y fe. Son, junto con la caridad, virtudes teologales, y no viene mal que sumemos la paciencia, una virtud moral que combate la ira y la tristeza. La confianza se ejerce cuando se entra en la web, y escribimos el código postal y ahí ya entra la fe. El procedimiento admite teléfono, internet y perseverancia, tres recursos que no siempre posee quien acaba de perder su empleo. En mayo se supo que más del 40% de las oficinas no ofrecían citas y que el organismo había perdido 3.500 trabajadores en diez años.

Pero al parecer en España sobran funcionarios.

Sobran desde hace décadas, aunque nadie logra que localicemos su exceso con precisión. No sobran en sanidad, donde faltan médicos; ni en los institutos, donde se requieren profesores; ni en Justicia, donde necesitamos como el comer jueces y fiscales; ni, como vemos, en el SEPE. Tampoco abundan en los museos, porque tras varios robos Cultura ha iniciado el inventario de las piezas de oro, plata y piedras preciosas. No me obliguen a que recuerde los incendios, que desaparecerán convenientemente hasta el junio próximo.

Antes de ayer cesaron cientos de interinos de la Administración del Estado, dado que sus contratos dependían de programas financiados con fondos europeos que se acabaron en 31 de agosto. Los autónomos sabemos bien que con los fondos no se extinguen las tareas inacabadas: los problemas dejan de existir administrativamente pero perduran de la manera más tozuda en nuestro día a día.

Quizá cuando decimos que sobran funcionarios en realidad pensamos en otros perfiles. En asesores, altos cargos, gabinetes, consejeros, viceconsejeros y ese misterioso y ominoso sistema de despachos que prospera con independencia del clima presupuestario. El funcionario corriente, menos reconocible, aparece cuando llevamos seis horas en Urgencias, cuando matriculamos a un niño, cuando denunciamos un robo o cuando Hacienda fija su ojo sin párpado sobre nosotros. Entonces sí, entonces debería atendernos alguien.

No sé cuántos empleados públicos necesita España. En estos momentos son el 15% del empleo total. Sé que la Comisión Europea señalaba expresamente en su informe sobre España publicado el 3 de junio de 2026 que la falta de personal (y su envejecimiento) en los servicios públicos de empleo perjudicaba significativamente su funcionamiento. Sé lo complicado que es defender que sobran mientras nos desesperamos por encontrarlos. A los interinos que recogieron ante ayer su planta, sus bolis y su taza de las mesas, suerte. Les queda ahora resolver su nueva situación laboral ante la SEPE.

Si consiguen cita.