Las dos Españas del presidente Sánchez
Permítanme una humorada de partida. Si usted repasa los discursos, intervenciones y mítines de Pedro Sánchez en el último mes, entenderá la importancia de que España vuelva a tener pronto un líder radicalmente progresista que nos permita avanzar en derechos y libertades a la misma vez que consolida los servicios públicos en España y fortalece la Unión Europea. Y comprenderá también que Pedro Sánchez se ha ganado el derecho a ser alguna vez, quizás en un futuro, ese líder del que les hablo.
El secretario general del actual PSOE, clarividente y resistente como nunca, nos ha explicado a todos que la "inflación de avaricia" de los empresarios impide que los ciudadanos lleguen a final de mes, que la ambición depredadora de los tecnoligarcas condena a la desigualdad a millones de españoles, que en España hay un problema de vivienda cuya responsabilidad recae en exclusiva en el Partido Popular y que, ante esto, solo caben dos opciones de futuro para nuestro país: o él y su gran alianza de progresistas, nacionalistas e independentistas de izquierdas y de derechas o la ultraderecha mundial representada en nuestra tierra por Vox y PP. No hay más.
Pedro Sánchez ha hecho en estas últimas semanas un retrato de España tan negro que a su lado los cuadros de Francisco de Goya son un canto a la alegría y ha dibujado un paisaje tan siniestro que uno tiende a pensar que se ha olvidado de que es él mismo quien lleva ya casi ocho años en la Moncloa ejerciendo de presidente del Gobierno y no algún derechista endemoniado dispuesto a mandar a la pobreza a millones de españoles.
Para él, en su retrato de dos Españas que conviven con naturalidad, "España va como nunca" gracias a los esfuerzos de su Gobierno, pero al mismo tiempo está fatal por los esfuerzos de la oposición de devolvernos al Medievo político. Todo a la vez en un país que parece un doctor Jekyll a punto de convertirse en un siniestro mister Hyde en cuanto se abran las urnas de las generales en 2027.
¿Le funcionará semejante ejercicio de disociación de la realidad política en la que ejerce de presidente al mismo tiempo que cumple las funciones de jefe de la oposición a la oposición? Pues tampoco nos debería extrañar, que cosas más raras hemos visto y nos quedan por ver