Gibraltar, europeo y sin verja: “Se acaba una incertidumbre que era muy dañina”
Hay dos formas de encarar un reportaje sobre Gibraltar. Una es darse un garbeo con el ministro principal, el socialdemócrata Fabian Picardo, por la populosa Main Street, la principal arteria comercial del Peñón, pinchándole sobre las consecuencias del Brexit y el acuerdo entre el Reino Unido y la UE, sobre la tensión no resuelta con España por la soberanía, sobre la formidable brecha económica entre ese enclave y el Campo de Gibraltar: 93.700 euros de renta per cápita a este lado de la Verja, una cifra que multiplica por cinco el PIB por habitante del Campo de Gibraltar; diez parados —diez, no es un error de imprenta, en una población que roza los 40.000 habitantes— y una tasa de desempleo inferior al 1%, frente a más del 20% justo detrás de la aduana.
