La UE arrastra los pies para levantar un frente común contra los productos procedentes de los asentamientos israelíes

La UE arrastra los pies para levantar un frente común contra los productos procedentes de los asentamientos israelíes

La decisión de 12 países occidentales, ocho de ellos socios comunitarios, de restringir o vetar productos de asentamientos ilegales israelíes en Cisjordania es una muestra más de la creciente frustración e indignación con las políticas expansionistas de Israel que boicotean cualquier posibilidad de lograr algún día una solución de dos Estados. Pero el paso, realizado al margen de la Unión Europea, es a la vez una evidencia más de la incapacidad del bloque comunitario de actuar con firmeza —y de forma unánime— ante el Gobierno de Benjamin Netanyahu. Ni siquiera en una cuestión como la política de asentamientos que tan duras condenas ha provocado incluso de las capitales más reticentes a criticar a Israel, como Berlín o Viena.

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