La hostelería sufre una temporada "difícil" por el encarecimiento de las vacaciones: "La gente viene, pero no tiene dinero para gastar"

El sector de la restauración denuncia que el verano está siendo "flojo" en comparación con años anteriores por los altos precios de irse de vacaciones.

La hostelería sufre una temporada "difícil" por el encarecimiento de las vacaciones: "La gente viene, pero no tiene dinero para gastar"

La imagen se repite cada verano. Con el calor de la temporada, millones de personas huyen hasta los destinos de playa con la idea de descansar del ajetreado trabajo. Miles de sombrillas abarrotan kilómetros de costa y, por ende, las terrazas, los restaurantes y los chiringuitos de playa de toda España se llenan de numerosos turistas, tanto nacionales como extranjeros. O eso, al menos, era lo que ocurría hasta ahora. El aumento de los precios y la caída del poder adquisitivo han provocado que el gasto medio por persona en viajes de ocio y vacaciones haya aumentando hasta un 9,3% este año, según los últimos números del Instituto Nacional de Estadística (INE). Y con ello, la hostelería, no ajena a este problema, está notando una reducción en el número de clientes, así como en la facturación en plena temporada alta.

Según los datos de una encuesta interna realizada por la Federación de Hostelería de Valencia a sus asociados, cerca de un un 58% de los establecimientos aseguran que este mes de julio de 2025 ha sido peor que el año pasado. De hecho, solo un 25% llega a afirmar que los resultados han sido mejores. "Hay un gran motivo principal. Al subir el transporte y el alojamiento, la cantidad de gasto que le queda al turista para hostelería es menor y se ha minimizado mucho. Eso se ha notado también en aquellos locales que viven de clientes internacionales", asegura a 20minutos Manuel Espinar, presidente de la asociación.

Aunque los resultados de esta encuesta no distinguen qué zonas de Valencia se han visto más afectadas —desde la organización aseguran que para ello habrá que esperar a final de verano—, arrojan luz sobre la situación actual en una provincia tan dependiente del turismo como esta. Este escenario, sin embargo, no es diferente en muchas otras partes de España. Lo mismo ha ocurrido así en puntos como Castellón, Cantabria o Cádiz, donde sus asociaciones hosteleras también han constatado la reducción de facturación e, incluso, en Baleares, otro de los principales focos del turismo año tras año. "Se aprecia sin ninguna duda una desaceleración del consumo entre semana y tickets medios a la baja. La bajada podría ser del 8 o el 10% de facturación", indica Juan Miguel Ferrer, presidente de la patronal de Restauración Mallorca CAEB, sobre el verano que está afrontando la isla.

"El paquete turístico se ha encarecido y hay menos dinero para gastar en nuestro sector. El cliente no ha cambiado, solo que teniendo los mismos recursos está obligado a gastar 20-25% más de dinero en el paquete avión-hotel y le queda menos dinero para poder gastar en gastronomía, comercio o excursiones", añade.

Así, los datos del INE avalan que irse de vacaciones en España es cada vez más caro. En el último año, los hoteles, hostales y demás alojamientos similares se han encarecido un 6,8%, un alza que han vivido especialmente también opciones como los campings y albergues, cuyo precio ha subido un 4,4%. Asimismo, según un estudio de la tasadora Tecnitasa, arrendar un piso turístico en la playa durante el mes de agosto es ahora un 6,9% más caro que hace un año. De hecho, alcanza de media 1.270 euros semanales, frente a los 1.160 euros que costaba hacerlo en 2024.

Ante este escenario, la desaceleración del consumo en hostelería era algo que ya preveía la propia patronal Hostelería de España, la organización empresarial que representa al sector de la restauración en nuestro país en su conjunto. A falta de números actuales, que esperan recabar a finales de la temporada, ya a principios de verano esta organización comunicó que para estos meses se vaticinaba una ralentización en el ritmo de crecimiento que se había ido marcando durante los últimos años post-pandemia.

"El cliente no ha cambiado, solo que teniendo los mismos recursos está obligado a gastar 20-25% más de dinero en el paquete avión-hotel y le queda menos dinero para poder gastar en gastronomía, comercio o excursiones"

Además, casi la mitad de sus encuestados ya anticipaba en junio una peor facturación con respecto al año pasado. Y eso a pesar de que España está afrontando precisamente un año récord en visitas de turistas internacionales. Según los datos de Dataestur, para final de año se espera que nuestro país lo hayan visitado un total de 90 millones de personas. Otras previsiones aumentan esta cifra incluso a los 100 millones.

Una "temporada bastante floja" para Valencia

Con todo, son los propios trabajadores y responsables de muchos restaurantes los que están notando la merma de facturación en sus propios establecimientos. "Está siendo una temporada bastante floja, no viene mucha gente y solo vienen los findes. Entre semana no viene la gente y sí que se nota", reconoce en conversación telefónica Elena, responsable del Restaurante Turquesa Beach, situado en plena playa de Cullera. Ella, como muchos otros hosteleros al recibir la llamada de este periódico, apunta al alto precio de las vacaciones como la principal causa: "Los precios han subido muchísimo y la gente para venir aquí 10 días se gasta hasta 1500 euros, que es una cosa ya inasequible. La gente viene, sale y pasea, pero no tienen dinero para gastar y no se sienta a comer".

En otra localidad vecina, Gandía, desde el restaurante La Cuina de Karlos Escoto consideran asimismo que la temporada no está siendo del todo "mala", pero sí que la describen como "rara" y "difícil". "No es una temporada para tirar cohetes", expresa su responsable, quien aclara que cada vez hace más calor y eso repercute también en que la gente no salga ya a mediodía, sino más por la noche: "Lo que es el completo del día está pasando a ser el completo de noche. El arroz y la paella se han trabajado siempre a mediodía y cada vez estamos preparando más por la noche".

Precisamente esas altas temperaturas de este verano son otro de los motivos que también aluden desde la propia Federación de Hostelería de Valencia para explicar el declive del consumo. En palabras de su responsable, este factor ha hecho "mucho daño" ya que ha provocado que muchos hosteleros hayan optado por cerrar las terrazas durante las horas de pleno calor ante la escasez de gente: "Prácticamente hasta la noche no se han puesto las terrazas y eso se ha notado en la facturación de muchos establecimientos".

Por otro lado, la reducción de facturación en Valencia podría estar ligada al impacto de la DANA. No obstante, Espinar apunta a que no ha acabado repercutiendo finalmente en una reducción de turistas. Pese a ello, no opinan lo mismo desde algunos restaurante valencianos. Tal es el caso de El Tridente de Neptuno, situado en plena playa de la Malvarrosa de la ciudad: "Está siendo un verano más flojo que años anteriores y creemos que es por el tema DANA. Hay mucho extranjero que ha dejado de venir y quizá es por eso". En este local, Marina, responsable de este restaurante y de otros dos hoteles, señala que años anteriores estaban siempre "al 100%" durante julio y agosto, pero que estos meses están siendo distintos.

"Otros años eran como top de que ya no podíamos más y este año está costando mucho más que la cosa se llene. Al final sí acabamos llenando, pero con las reservas de última hora", indica Marina, quien también asegura que a pesar de la inflación, han decidido mantener los mismos precios del verano pasado, aunque la reducción de facturación ha sido notable: "La gente al final va viniendo menos por el aumento de precios y el turista yo creo que cada vez se va más a otros destinos como Albania, Bulgaria o Rumanía, que son destinos mucho más baratos que Valencia".

"Para hacer la misma caja se hace el doble de tiempo"

Luis Martí, de la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería y Turismo de Castellón, explica que los números que se registran en su provincia indican de igual forma que nos encontramos en "una fase de consolidación post pandemia", pero que definitivamente ya no estamos en "una fase de crecimiento". "Lo que notamos es el que el flujo de clientes es muy alto, pero el gasto es menor, es decir, para hacer la misma caja que antes ahora se necesita el doble de tiempo y tienes que atender a más clientes", explica.

Martí, como otros, lo achaca al encarecimiento de los precios y a la reducción del ahorro por familia: "La gente nos resistimos a no salir. Queremos seguir saliendo, pero nuestro presupuesto es menor, así que en vez de pedir un plato cada uno, se pide para compartir; en vez de pedir un postre por persona, se piden dos para toda la mesa, y en vez de pedir una botella de vino de 35 euros, se pide la de 25".

De igual forma, también asegura que el calor "no anima a consumir" y que eso se ha notado asimismo en los servicios de mediodía de un gran número de restaurantes. Por otro lado, cita el auge de los apartamentos turísticos como otra de las dificultades a las que se enfrenta la hostelería: "El que alquila un apartamento compra en un supermercado, se cocina en casa y acaba saliendo solo a tomar un helado o una cerveza".

Misma situación en Baleares

Además de Valencia o Castellón, la situación no parece ser muy distinta en el archipiélago balear, donde la principal patronal hostelera, además de los altos precios, asegura que los propios turistas deciden tener una mayor precaución a la hora de elegir en qué gastar. "La percepción generalizada de una inflación sostenida ha generado una mayor cautela en el consumo, sobre todo entre semana, cuando el comportamiento del cliente es más racional y menos impulsivo", explica Ferrer.

Otro de los principales inconvenientes de la hostelería es también el aumento de los hoteles con pensión completa o con todo incluido. Según el presidente de Restauración Mallorca CAEB, esta oferta ha crecido y supone, así, un competidor totalmente directo para la restauración, especialmente en las zonas más turísticas: "El visitante que ya ha pagado por todas sus comidas en el hotel tiende a salir menos a consumir fuera. Esta tendencia se ha intensificado como consecuencia del propio encarecimiento del viaje: muchos turistas optan por paquetes más completos para tener así todo resuelto, lo que repercute directamente en la hostelería local".

Sea por este u otro motivo, lo cierto es que los trabajadores hosteleros de la propia isla de Mallorca también lo han notado. "La temporada baja fue muy baja y esto que sería la temporada alta está siendo muy justa", aseguran desde el Restaurante Alcana 35, ubicado en Alcudia, una localidad de apenas 20.000 habitantes en la que se alojan cada año más de tres millones de turistas.

Desde este establecimiento, reconocen que la isla de Mallorca es cara y que su principal cliente no son los turistas españoles, sino los extranjeros. Pese a ello, observan que estos también han descendido: "Aquí suele haber muchos nórdicos, de Holanda... pero es que estos se están yendo a otros destinos y el turismo alemán que hay vemos que no está gastando lo mismo que otros años. Ahora hay ofertas de otros países que ofrecen mejores playas y hoteles y Mallorca se ha vuelto muy caro incluso para la gente que tiene dinero".

Lo mismo apuntan desde el restaurante Ses Oliveres, ubicado en la otra punta de la isla, en Port Sóller, y quienes señalan que a pesar de haber atendido más o menos a los mismos turistas, se nota que estos han gastado menos: "Con lo caro que está todo la gente viene con menos presupuesto y gasta menos diariamente. El cliente ya no viene con tanto dinero". Esa es, exactamente, la misma impresión que tienen en la propia ciudad de Palma desde el establecimiento de Shamrock. "Llevo 12 años trabajando aquí y nunca he visto el paseo marítimo tan vacío", cuenta una de sus empleadas que, aunque aclara que es cierto que la calle se encuentra en obras, opina que a nivel de turistas extranjeros este verano está siendo "mucho más flojo" que otros años.

"La gente llena los supermercados, pero no los locales"

Junto a Mallorca, Menorca se ha convertido en otro de los destinos que habitualmente también cotizan al alza en lo que a temporada turística se refiere. Este año, en cambio, también quienes trabajan en el sector de la hostelería en la isla han notado como la cosa, poco a poco, ha ido cambiando. Especialmente, señalan, porque cada vez, se ven menos ingleses por la isla. Lo mismo certifica de hecho la encuesta Frontur perteneciente al INE, que asegura que la llegada de turistas británicos a la isla se ha reducido un 10,8% en tan solo un año.

"Esta siendo una temporada muy flojita, con muy pocos turistas y con mucho menos dinero", asegura María, una empleada del restaurante Compostela, ubicado en el sur de la isla: "A comer ahora mismo no viene la gente, sino que comen en sus casas". En su caso, además, reconoce que ante las previsiones nada halagüeñas que ya manejaban, decidieron no hacer un refuerzo de personal de cara al verano: "Llegamos a la conclusión de que no vale la pena", afirma: "En vez de ingleses, ahora estamos viendo a mucho francés e italiano, que son más de comer en casa o de tomar un sandwich. También vienen ahora muchos turistas de Portugal, pero es verdad que es un turista pésimo para esta zona, más parecido al turista nacional. Hay muchos turistas y llenan los supermercados, pero en los locales deja poco".

"Muchos turistas optan por paquetes más completos para tener así todo resuelto, lo que repercute directamente en la hostelería local"

También declaran los mismo desde el Restaurante Viva la Pepa señalando, incluso, que en Menorca cada año "se va notando el declive". "No sé si es por el tipo de cliente que va cambiando o porque el cliente inglés que antes le gustaba salir y comer ahora es solo como un 20% cuando antes sería un 80% de los turistas", reconoce el responsable de este establecimiento: "Ahora hay mucho francés, pero no gastan tanto y en general, en cuanto a reservas, se nota que cada vez hay menos".

Lo mismo ocurre en el sur y en el norte

Más allá de las vacaciones en la costa mediterránea, las organizaciones hosteleras de otras partes de España también están notando como el problema está ocurriendo de igual forma. Aunque muchas han asegurado a este periódico que aún van a esperar al final de la temporada alta para recabar todos los datos de sus asociados y emitir un informe final, la Asociación Empresarial de Hostelería de Cantabria y la Federación de Hostelería de la provincia de Cádiz ya han compartido con 20minutos sus impresiones de la primera parte del verano.

"Hay muchos turistas y llenan los supermercados, pero en los locales deja poco"

En el caso de la primera de ellas, su presidente, Eduardo Lamadrid, indica que pese a que el verano ha funcionado de forma positiva en cuanto a ocupación, el consumo se encuentra "contenido": "Si bien hay movimiento en bares y restaurantes, el ticket medio por persona ha sido más bajo que en campañas anteriores, especialmente en entornos urbanos, donde el cliente local ajusta más su gasto".

Lo mismo ha ocurrido en la provincia gaditana, donde en una encuesta de la patronal a sus asociados se certifica que la mayoría asegura estar vendiendo menos que el año pasado. Pese a ello, Antonio de María, presidente de esta Federación, se mantiene prudente ante los números, ya que advierte que habrá que esperar al final de septiembre y que, por el momento, la ocupación y el hospedaje siguen estando en números "bastante potentes". Asimismo, alude al calor como la principal causa: "En julio hubo unas temperaturas altísimas y lógicamente no había nadie que quisiera sentarse en una terraza, así que los establecimientos no han podido trabajar a pleno rendimiento".

Pese a todo ello, desde todas las asociaciones hosteleras insisten en que, aunque hablemos en todo momento de un descenso en el crecimiento, no significa que los números actuales sean malos. "El sector asume que estamos en una fase de corrección: no hay una crisis profunda, pero sí una desaceleración evidente respecto a los últimos años post pandemia, donde el gasto fue muy elevado", reconoce Ferrer, de la patronal de Mallorca: "El cierre de temporada se anticipa con moderado optimismo, pero con los pies en el suelo".