Xi Jinping espera a Trump sentado y en silencio
Sentado y en silencio, como quien espera que pase el cadáver del enemigo por delante de casa, Xi Jinping espera la llegada de Donald Trump a Pekín esta próxima semana, mientras el presidente de Estados Unidos persiste en su ruidoso y cada vez más calamitoso protagonismo. Un mes y medio ha corrido desde que fuera aplazado el primer encuentro de su segunda presidencia en razón de la guerra contra Irán. No era cuestión de visitar a un jefe de Estado al que se reconoce como adversario geopolítico, en mitad de las perturbaciones provocadas en el comercio y en la economía mundiales, justo después de asesinar a otro jefe de Estado, como el iraní Alí Jameneí, que ofrecía la ventaja de estar más a mano.