Los drones rusos espolean el miedo en los pueblos fronterizos de Rumania: “Vivimos con la guerra sobre nuestras cabezas”
En la pequeña y remota aldea rumana de Vacareni, ubicada al borde del Danubio y a escasos 50 metros al sur de la frontera con la hoy invadida Ucrania, la calma es apenas una ilusión de día. Casas con techos pintados de distintos colores, algunos de ellos de chapa metálica oxidada, y huertos pulcramente cuidados que sobresalen en este valle transmiten esa quietud. Por la noche, sin embargo, el zumbido de los drones y el eco de sus explosiones recuerdan a los 1.400 habitantes que son testigos en directo de la ofensiva rusa en el país vecino, Ucrania, que sufre una invasión que tachan de “vergüenza” y que ha arreciado en las últimas semanas.