Sánchez se aferra al comodín del aborto y pisa el acelerador para colocar el debate justo antes de la campaña andaluza

Sánchez se aferra al comodín del aborto y pisa el acelerador para colocar el debate justo antes de la campaña andaluza

La conexión de María Jesús Montero con Moncloa y con el Congreso no solo se mantiene intacta, sino que esta semana ha marcado el ritmo político del PSOE. Aparte de intentar desviar el foco del juicio a José Luis Ábalos, prueba de ello es que el Consejo de Ministros dio el pasado martes luz verde a su propuesta de reforma constitucional para blindar el derecho al aborto, y apenas 48 horas después el grupo parlamentario socialista activó la vía rápida para llevar el debate al pleno, con la vista puesta en la última semana del mes, en la antesala de la campaña andaluza. No es un movimiento inocente. La reforma exige el respaldo del PP. Y ahí reside la jugada: si los populares se oponen, Montero quiere utilizarla como baza electoral para confrontar con el presidente andaluz, Juanma Moreno.

Con la propuesta recién salida del horno del Consejo de Ministros, Moncloa dio orden de tramitarla por el procedimiento de urgencia. De hecho, ni esperaron a calificarla la próxima semana: optaron por llevarla en mano a la Mesa del Congreso de este mismo jueves para que comiencen a correr los plazos desde ya. Fuentes parlamentarias prevén que el debate de las enmiendas a la totalidad tenga lugar en la semana del 20 de abril. Al tratarse de un procedimiento de urgencia, los tiempos se reducen a la mitad y este trámite se resolvería en una sola semana. De cumplirse este calendario, la votación en el Pleno del Congreso quedaría encajada en la última semana del mes, a las puertas del inicio de la campaña de las elecciones andaluzas, fijado para el 1 de mayo.

En el PSOE dan prácticamente por sentado que el PP, que les acusa de emplear este asunto un "comodín" para desviar la atención de otros temas, no votará a favor de la reforma de la Constitución para introducir el derecho al aborto. En este sentido, desde Génova les acusan de llevar al Congreso cuestiones que de antemano saben que no serán aprobadas, anticipando así la falta de apoyo parlamentario.

Es precisamente la falta de ese apoyo parlamentario lo que la ministra Montero quiere utilizar para trasladar el debate al terreno de la campaña andaluza, obligando a Juanma Moreno a posicionarse y, según los socialistas, poniendo en riesgo su perfil más moderado. En otras palabras, los socialistas son perfectamente conscientes de que la reforma no tiene apenas posibilidades de salir adelante y, de hecho, pretenden utilizar el previsible fracaso para la campaña de Montero en Andalucía. Una estrategia, por otra parte, casi de supervivencia ante unas encuestas que pronostican a la exvicepresidenta muy malos resultados.

Una agenda legislativa de mínimos y centrada en el relato

No se trata de una jugada aislada dentro de la estrategia del PSOE. Desde el inicio de la legislatura —y mucho más tras la ruptura total con Junts—, el partido ha tenido que hacer verdaderas acrobacias para mantener mínimamente a flote su agenda legislativa. La evidencia más clara es la ausencia de Presupuestos, cuya aprobación han pospuesto una y otra vez, como un escudo contra el golpe final en el Parlamento que podría precipitar la convocatoria electoral. A un año de que expire la legislatura, en el PSOE ya dan por hecho que la agenda será de mínimos: pocas leyes llegarán al Congreso y, de las que lo hagan, pocas tendrán opciones de salir vivas.

No estaba así previsto en la agenda estratégica del Gobierno. Esta primavera, los socialistas tenían marcado en rojo en su calendario un plan acelerado respecto a la amnistía, con la mirada puesta en la posible vuelta de Carles Puigdemont a España, un movimiento que, en su opinión, podría alterar el rumbo de lo que queda de legislatura. Pero ya estamos en abril y el TJUE ni se ha pronunciado; y aunque lo hicieran pronto, todavía quedarían por delante dos pantallas más: el Tribunal Constitucional y el Tribunal Supremo. En este contexto, varias voces dentro del PSOE no descartan que el proceso pueda prolongarse hasta finales de año, cuando ya prácticamente entrarían en año electoral ordinario.

Es decir, no esperan que ese cambio de rumbo de Junts se produzca pronto, por lo que la agenda legislativa del Gobierno seguirá dependiendo de unas relaciones que siguen rotas. "Ahora mismo, la vía está muerta", señala una voz de la Ejecutiva socialista. En este sentido, en el PSOE creen que se tendrán que conformar con asuntos a los que Junts no se puede negar por su propio ideario o, a lo sumo, relacionados con los fondos europeos.

Conscientes de sus limitaciones, la primera gran iniciativa que van a presentar será, precisamente, la del aborto, pese a saber que no prosperará. Más que un proyecto legislativo, se trata de una jugada electoral calculada: diseñada para marcar agenda en Andalucía y dar aire a la campaña de María Jesús Montero desde Madrid. La estrategia es evidente: convertir la propuesta en un escaparate, aprovechando una probable negativa del PP como herramienta política y electoral contra Juanma Moreno.

No es un movimiento aislado. Esa misma semana, Sumar hará algo similar con el decreto de vivienda: un texto prácticamente condenado al fracaso, pero que el ala minoritaria del Gobierno ha utilizado para sacar pecho en el espacio a la izquierda del PSOE. En este escenario, la agenda legislativa del Gobierno se percibe menos como un terreno de reformas tangibles y más como un tablero de maniobras estratégicas, donde las medidas 'muertas' se reciclan como parte del relato.