La trágica historia de la familia Carradine: de la muerte por autoasfixia erótica de David al trastorno de Robert

La trágica historia de la familia Carradine: de la muerte por autoasfixia erótica de David al trastorno de Robert

"Esto duele. Es muy difícil hacer frente a esta realidad sobre un viejo amigo. Había mucha calidez en la familia McGuire y siempre me he sentido cuidada por mis padres en la pantalla. Siempre voy a estar agradecida por ello. Me siento profundamente triste al saber que Bobby estaba sufriendo. Me duele el corazón por él, su familia y todo aquel que lo quería" han sido las palabras en redes de Hilary Duff al enterarse del fallecimiento este pasado 23 de febrero, a los 71 años, de Robert Carradine, quien interpretase a su entrañable progenitor en la serie que la lanzó a la fama, Lizzie McGuire.

Tal y como ha dado a conocer la familia, Robert, nacido en Los Ángeles en marzo de 1954, se ha quitado la vida en su residencia californiana después de haber "luchado" durante casi veinte años contra un trastorno bipolar. El intérprete, conocido sobre todo por sus papeles en El regreso, Forajidos de leyenda (junto al resto de sus hermanos actores), La revancha de los novatos y Django desencadenado, sigue sin embargo con su muerte un legado familiar marcado por la tragedia. En su caso, según ha explicado su círculo, la enfermedad ha acado imponiéndose pese a los esfuerzos médicos y de sus allegados.

La historia de Robert, así, se inscribe en una de las más trágicas de Hollywood, comenzando por su padre, John Carradine, a quienes los amantes del género del terror conocerán porque interpretó hasta en cuatro ocasiones al conde Drácula, pero también por ser un colaborador habitual de Cecil B. DeMille o por cintas como Las uvas de la ira y cientos (sí, cientos) de títulos de western, ciencia ficción o papeles episódicos en producciones, muchas de ellas, de serie B. John había perdido a su padre, William Carradine, cuando tenía dos años, víctima de una tuberculosis y, dado que el segundo marido de su madre "creía que la manera de educar al hijo de otro era darle una paliza todos los días", acabaría escapándose de casa a los 14 años.

Fue en esos viajes en los que acabaría siendo arrestado por vagar por las calles y en los que recibiría un golpe en la nariz que se la desviaría, aunque contribuiría a "la imagen que se haría mundialmente famosa", como explicaría en su libro su hijo David. Este fue el primer hijo natural de John, que se casó con Ardanelle McCool en 1935, adoptando al primer hijo de esta, Bruce, y teniendo al futuro intérprete del "pequeño saltamontes" de Kung Fu o Kill Bill: Vol. 2 en 1936.

Sin embargo, se divorciaría de ella tras descubrir que Ardanelle se había realizado varios abortos mediante el método de la percha, marchándose de California para no pagarle la manutención. La disputa legal, que acabaría llevando a John a prisión, y la relación enfermiza de sus padres, dado que descubrió que se había vuelto a casar, hizo que David Carradine intentase suicidarse ahorcándose cuando tenía cinco años. A ello seguiría una etapa entre reformatorios, internados y hospicios. Ese segundo matrimonio de su padre tampoco acabó especialmente bien.

De hecho, la segunda de las cuatro bodas de John Carradine fue con una compañera de reparto, Sonia Sorel, en 1945, con quien tendría otros tres hijos: Christopher —que acabaría siendo vicepresidente de una rama de Disney—, y los también actores Keith y Robert. Su divorcio en 1957 también derivó en una dura batalla por la custodia que hizo que los tres fueran ingresados en un internado y, según narraron, maltratados bajo la tutela judicial. "Era como estar en la cárcel. Había rejas en las ventanas y solo se nos permitía ver a nuestros padres a través de cristales. Fue muy triste", contó Keith.

Carradine, que se había vuelto alcohólico, obtuvo finalmente la custodia de estos tres hijos, que no vieron a su madre en ocho años. El pequeño, Robert, llegaría a declarar que hasta que no tuvo 14 años, en una Navidad, no conoció a Sonia, por lo que él consideraba que su verdadera madre era la tercera esposa de su padre, Doris Grimshaw, mecanógrafa de un estudio cinematográfico —fue quien tecleó, por ejemplo, el guion de El tesoro de Sierra Madre—, que fallecería en 1971 debido a un incendio en su casa por un cigarrillo mal apagado.

John, casado por cuarta vez, fallecería en Milán, en Italia, a los 82 años, en noviembre de 1988, víctima de una insuficiencia cardíaca y renal, unas horas después de haber subido los 328 escalones del Duomo. A su lado estaban sus hijos Keith y David, que le leía pasajes de Shakespeare. David, además, sería el primero de sus hijos en fallecer, a los 72 años, el 4 de junio de 2009, y en extrañísimas circunstancias.

La autoasfixia erótica de David Carradine

Con todo, la muerte de David Carradine ha sido la que sin duda más ha dado que hablar, después de que su cuerpo se encontrase sin vida en una habitación del hotel Swissôtel Nai Lert Park de Bangkok, donde rodaba una película. Aunque en un comienzo se pensó, dada la posición del cuerpo, en un posible suicidio, pronto se llegaría a la verdad: la autoasfixia erótica, en la que, según el informe forense, el actor, parcialmente desnudo, y con cuerdas atadas a diversas zonas de su cuerpo, entre ellas el cuello, se restringía parcialmente la respiración para intensificar el placer sexual onanista.

Según dicho informe, que apuntaba además que no había signos de lucha ni indicios de que hubiese terceras personas en el cuarto en el momento de su muerte, la práctica de David Carradine, considerad de alto riesgo, le habría producido la muerte debido a una pérdida momentánea del conocimiento debido a la falta de oxígeno, lo que acarreó que no pudiese liberarse a tiempo y provocándole la asfixia total. Por ello, fue catalogada como una muerte accidental.

Sin embargo, su viuda, Annie Bierman, y su familia presentarían varias demandas. Entre ellas, contra los medios que publicaron unas fotografías del cadáver en la camilla forense y otra, contra un periódico tailandés, en la que aparecía cómo había sido hallado el cuerpo sin vida, así como también contra MS2, la productora de la película que rodaba el intérprete, por incumplimiento de contrato y muerte por negligencia. Aunque ahí entró Porntip Rojanasunan, forense del Ministerio de Justicia del país asiático, que fue tajante en su informe: "Esto no es suicidio o un asesinato; murió mientrás se masturbaba".