Pecados comunes

Pecados comunes

La coincidencia esta semana del juicio del caso Kitchen contra un ministro del Interior de Mariano Rajoy, Jorge Fernández Díaz, por espionaje policial y, de otro lado, del juicio de la trama de las mascarillas, en el que se juzga a un ex ministro de Pedro Sánchez como José Luis Ábalos, ofrece todo tipo de lecturas, entre ellas, y aunque les sorprenda, alguna positiva. ¿Cuál? Pues que demuestran una vez más que en España el Estado de Derecho funciona y que quien transgrede la ley paga por ello donde debe: en el banquillo de los acusados.

Conviene recordarlo ahora, porque los populistas de izquierdas y de derechas aprovecharán estos dos casos para explicarnos que España se dirige supuestamente a la perdición y que solo ellos pueden salvarnos de este apocalipsis al que nos habrían llevado tanto el PP como el PSOE.

Dicho esto, convendría que estos partidos hicieran un mínimo de autocrítica y dejaran de mirar en el ojo ajeno cuando tienen los suyos con cataratas más grandes que el acueducto de Segovia.

El PP ya pagó con una moción de censura que los dejó fuera del Gobierno sus pecados de la Gürtel, pero están comprobando que hay fechorías que aún deben ser juzgadas. Y en ese contexto, erigirse como próceres de la honradez frente al mal encarnado en la figura de Pedro Sánchez tiene sus grietas. El pasado que se cierra en falso vuelve cuando uno menos se lo espera. Y hay que aceptarlo y saber desprenderse de él, sin ejercicios de desmemoria. Si no lo hacen, que luego no se quejen si los ciudadanos no les dan una mayoría suficiente para gobernar.

En cuanto al PSOE, sabe que este juicio de las mascarillas es el comienzo de un camino en los tribunales en el que ya no valen las respuestas pueriles y simplonas de quien se siente víctima de una campaña insidiosa de la peor de las derechas. Hoy se sienta en el banquillo el dirigente del PSOE que defendió en el Congreso la moción de censura contra Rajoy enarbolando la bandera de la honradez frente a la de la corrupción y la persona de más estrecha confianza de Pedro Sánchez junto a Santos Cerdán. Y eso debería haber llevado ya al presidente a asumir las mismas responsabilidades políticas que pediría a Feijóo si estos encausados fueran de ese partido.

Los populistas de izquierdas y de derechas aprovecharán estos dos casos para explicarnos que España se dirige supuestamente a la perdición

La ceguera selectiva del PP y del PSOE, un pecado común de ambas formaciones, no solo les perjudica a ellos, sino a quienes pensamos que el país no está para experimentos populistas, sino para que las cosas funcionen y tengamos la mínima estabilidad debida. Ya es hora de que se den cuenta.