Carcedo y la historia
Tenía temple Diego Carcedo, cómo no tenerlo cuando has sido el último corresponsal extranjero en cubrir la evacuación de Saigón en 1975, en los últimos días de la guerra del Vietnam. La barba del joven asturiano que llenaba la pantalla desde la Lisboa de la Revolución de los Claveles o el Santiago de Chile del golpe contra Allende encaneció, pero él nunca perdió la pasión. El periodismo nutría su vida y sus inquietudes, ahora pobladas por Trump, por Gaza y por Ucrania, pero también por la salud de nuestra democracia, por la imperiosa necesidad de la libertad de expresión. Tenía un aire de reportero de Julio Verne, cortés y dialogante hasta en el campo de batalla. Ha contado la historia, durante el último septenio también para 20minutos, y ahora él mismo es ya historia.