Pepito Grillo

Pepito Grillo

El personaje lo creó a finales del XIX el italiano Carlo Collodi en Las aventuras de Pinocho, aunque fue Disney quien lo popularizó en 1940 con los dibujos animados. Pepito Grillo era la conciencia de aquel muñeco de madera que aspiraba a ser un niño de carne y hueso y quien le susurraba lo que estaba bien cuando Pinocho tenía la tentación de hacer algo mal. Ese papel es el que parece querer encarnar Pedro Sánchez en Europa con respecto a las acciones bélicas de Estados Unidos e Israel en Oriente Medio. El presidente español tomó la iniciativa al condenar sin ambages el ataque a Irán y al prohibir que las bases de Rota y Morón fueran utilizadas para la llamada operación Furia Épica por entender que se están violando las normas del derecho internacional, lo que le valió los insultos y amenazas de Trump y sus halcones contra España. Al principio Sánchez parecía estar solo, pero a ese rechazo, con mayor o menor sordina, se fueron sumando las principales cancillerías europeas.

Sea por convicción ética o por interés electoral lo cierto es que el rol de ‘Pepito Grillo’ le ha permitido retomar la iniciativa política cuando los casos de corrupción que afectan a personajes que fueron de su máxima confianza y la debilidad parlamentaria le situaban en las cuerdas. Sánchez se ha aferrado a un "No a la guerra" que hizo fortuna hace más de veinte años contra Aznar a sabiendas de que la oposición actual no tiene armada una estrategia clara ante el proceder de Trump y Netanyahu en Irán. En el pleno sobre la guerra, Feijóo resolvió hábilmente el trance con aquel recurso retórico del "no a la guerra y a usted" pero a nadie le quedó claro si condenaba el ataque a Irán o si permitiría el uso de las bases en España para esa operación o no como está haciendo en Italia la primera ministra Meloni. Tres veces repregunté en un plató de televisión a su segundo en el PP, Miguel Tellado, si aprobaba o condenaba ese ataque y tres veces lo esquivó. Una indefinición no menor difícil de sujetar habida cuenta de las graves consecuencias económicas que la guerra esta teniendo en el bolsillo de la gente y del temor a que el conflicto escale a mayores.

La encuesta publicada por 20minutos el pasado 26 de marzo situaba el rechazo a la ofensiva contra Irán en el 73% de los españoles mientras que menos del 13% la aprobaba. Muy revelador resultaba el dato según el cual casi el 69% de los votantes del PP era contrario al ataque. Ni siquiera los de Vox, cuyo líder abraza las tesis de Trump y Netanyahu, aprueban en ese sondeo la guerra, casi el 50% la rechaza y menos de un 37% la bendice. En tales circunstancias cabe preguntarse cuál puede ser la trascendencia electoral de esta situación. La demoscopia apunta ya a un leve repunte del PSOE y a un estancamiento a la baja de la derecha pero aún muy lejos de que el bloque de izquierdas pueda reeditar una mayoría de gobierno si ahora mismo hubiera elecciones generales, algo que no parece que vaya a ocurrir hasta 2027. En cambio, sí tenemos próximas las elecciones andaluzas en las que a buen seguro la candidata socialista se esforzará en airear lo de la guerra, mientras que el del Partido Popular pondrá mayor empeño en situar la campaña pegada al terreno y vender su gestión para reeditar una mayoría absoluta que solo Vox le podría arrebatar. La escandalera interna contra Abascal y lo de Irán pueden pasarle factura a Vox en las urnas cuando parecía imparable. Sin citar al autor, Feijóo dijo que algún homólogo europeo llama a Sánchez "el traidor de Europa" pero parece hacer mas fortuna lo de Pepito Grillo. Y así será mientras a Trump le siga creciendo la nariz.