El Vía Crucis político

El Vía Crucis político

Semana Santa, días de penitencia, sacrificios, muerte y resurrección. Algo parecido a los últimos tiempos en la política española. Un vía crucis que presenciamos en la sesión de control o en el Consejo de ministros, con traiciones a lo Judas como Sumar o más al estilo Junts vendiendo voluntades a cambio de 30 monedas o por una rebaja del IVA a los autónomos, unas competencias más en Hacienda o en inmigración.

La aritmética parlamentaria es tozuda como un costalero, inflexible como las leyes eclesiásticas e inquebrantable como la fe de un cofrade. Si los números no salen, no se aprueban leyes ni decretos, por mucho que se empeñen en ir al cielo con ellos. Aquí no valen rezos, ni rosarios infinitos, sólo cuentan los apoyos para aprobar un decreto de la vivienda, necesario, pero abocado a la muerte, como Jesucristo.

Ya saben que la casa de Dios es la de todos, pero aquí no tiene casa ni Dios. Una procesión que dura ya unos años en la que hemos leído cartas con perdones e incluso alguna saeta. Una época en la que no se come carne, y al paso que vamos, comer pescado va a estar difícil si la inflación se eleva como los ángeles. Afortunadamente, existen los milagros como la excepción ibérica, veremos si puede repetirse. Una guerra que amenaza una economía al alza, como el precio del petróleo y un ángel de la guarda con cara de Santo, que ha entrado en escena, el nuevo ministro Carlos Cuerpo que, ojalá, como el Cuerpo de Cristo, alimente todas las bocas.

Una semana que empezó el domingo de ramos y acaba el domingo de resurrección, aunque los políticos sólo se pongan de acuerdo de Pascuas a Ramos. La paz esté con vosotros hermanos, aunque de momento sólo tenemos un No a la guerra.