Celibidache, el director de orquesta que odiaba los micrófonos, se reencarna en John Malkovich

Celibidache, el director de orquesta que odiaba los micrófonos, se reencarna en John Malkovich

En la letra pequeña de la escasísima discografía de Sergiu Celibidache podemos leer, a modo de advertencia, que el registro se realizó en contra de los deseos expresos del director. La fama del músico rumano comenzó en 1945, cuando con 33 años sustituyó a Wilhelm Furtwängler al frente de la Filarmónica de Berlín, pero su leyenda descansa sobre su férrea e inquebrantable negativa a dejarse grabar. Para Celibidache escuchar una sinfonía de Bruckner en cualquier soporte comercial equivalía, y así lo dejó dicho, “a hacer el amor con una fotografía de Marilyn Monroe”. Y a fin de evitar el simulacro de las grabaciones piratas, que en su caso alcanzaron proporciones de culto, antes de cada concierto mandaba revisar los floreros, los pliegues de las cortinas y hasta los bajos de las butacas.

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