El soberanismo vasallo
Viktor Orbán apareció en el debate público húngaro diciendo que los rusos se tenían que ir a casa. Tras 16 años en el poder, muchos húngaros han celebrado su derrota diciendo que los rusos deben irse a casa. Como explica el politólogo búlgaro Ivan Krastev, Orbán acabó representando lo contrario de lo que defendía. El liberal se volvió autoritario y promotor de la democracia iliberal. El soberanista que reaccionaba contra el imperialismo soviético y contra la Unión Europea dependía de los subsidios europeos y se dedicaba a vender a China y a Rusia su veto en Bruselas. Enemigo del globalismo, era el emblema de la pasmosa internacional nacionalista y parecía al servicio de intereses extranjeros.