El periodista condenado a cuatro años por investigar el espionaje ruso: “Tratan de silenciarme, pero seguiré trabajando pase lo que pase”
Sus amistades se rompieron al mismo tiempo que se extinguía la libertad en Rusia. Los periodistas Irina Borogán (51 años, Moscú) y Andréi Soldátov (50 años, Moscú), investigadores de los entresijos de los servicios de seguridad rusos desde hace tres décadas, reflejan en su último libro, Our Dear Friends in Moscow: The Inside Story of a Broken Generation, cómo una generación preparada, informada y cosmopolita abrazó el putinismo; y cómo demócratas y autoritarismo no pueden coexistir en una misma sociedad a largo plazo. Hoy esta pareja vive en el exilio mientras sus viejos amigos han llegado lejos dentro de la propaganda y del Gobierno ruso. Una vida más placentera, pero atada al futuro del régimen. Y el futuro pinta oscuro: “Los servicios de inteligencia rusos creen que están en una guerra eterna contra Occidente, una lucha que nunca terminará”, advierte Borogán junto a Soldátov en una entrevista por videoconferencia.