Ceuta, un peligroso precedente que debilita el espacio Schengen
La crisis de Ceuta ha hecho que se caigan las máscaras, si es que quedaba alguna aún puesta, de una mayoría de países de la Unión Europea que han decidido apostar por un giro duro a la derecha en materia de inmigración, una cuestión en la que el Gobierno español nada a contracorriente. Un viraje que tiene como víctima colateral a uno de los logros de la UE más celebrados por la ciudadanía: el espacio Schengen que permite desde hace cuatro décadas la libre circulación de 450 millones de ciudadanos europeos y mercancías por 29 países, 25 de ellos del bloque comunitario.