El PP se lanza a por los votantes del PNV mientras la relación entre ambos partidos está paralizada

El PP se lanza a por los votantes del PNV mientras la relación entre ambos partidos está paralizada

El Partido Popular quiere que tras las próximas elecciones generales las cuentas salgan, y de manera holgada, para evitar el sobresalto que vivió en los comicios del 23 de julio que le dejaron a las puertas de la Moncloa. Por eso la dirección nacional ha intensificado su presencia en el País Vasco, uno de los territorios donde el PP ve margen para mejorar sus resultados a costa de potenciales votantes más conservadores como los del PNV. Génova ya no ve a la formación vasca como un posible socio de Gobierno después de convertirse en un apoyo esencial del Ejecutivo de Pedro Sánchez y busca seducir a sus votantes. Este martes, Alberto Núñez Feijóo se reúne con empresarios vascos y se dirigirá al electorado de los jeltzales en su intervención, según adelantan fuentes populares, además de escenificar ante el empresariado que "la política económica del Gobierno no beneficia al territorio" y ofrecer su proyecto como alternativa.

Si bien la visita no obedece principalmente a esa intención, el dirigente popular no dejará escapar la oportunidad de erigirse como alternativa a los nacionalistas en un momento en que la relación entre PP y PNV está prácticamente paralizada. A principios del mes de marzo, los presidentes de ambas formaciones escenificaron un acercamiento tras meses de tensión. Feijóo expresó entonces su aspiración a tener una "relación de respeto y sincera" con el PNV tras mantener una conversación con Aitor Esteban. Sin embargo, se mostró reacio a que el partido nacionalista fuese un socio permanente de Sánchez porque sus programas políticos tienen "muchas incompatibilidades y pocas coincidencias".

Desde entonces, los escándalos por corrupción han sacudido al Ejecutivo y el PP ha presionado públicamente a los nacionalistas vascos para que retiren su apoyo a Sánchez y voten a favor de una moción de censura instrumental que derivaría en una convocatoria electoral. De momento ha sido en vano y el entendimiento que ambos llegaron a tener a lo largo de los últimos años para llegar a acuerdos -como el apoyo del PNV a la primera investidura de José María Aznar o a los presupuestos de 2018 de Mariano Rajoy- ahora se ha desvanecido. Así que Feijóo da por perdido al PNV como socio estable alternativo y trata de conseguir nuevos votos en el País Vasco al ver margen de crecimiento electoral en los electores decepcionados con la formación jeltzale.

Según describen en Génova, el PNV antes de convertirse en un apoyo imprescindible para Sánchez, "estaba acostumbrado a ejercer de partido bisagra", lo cual obligaba a ambos partidos a tener los puentes tendidos. Hasta que el futuro político de Mariano Rajoy quedó en manos de la formación vasca y sus cinco diputados votaron a favor de la moción de censura. Desde entonces, en la dirección popular consideran que "ha elegido ser un partido sanchista", así que resaltarán en territorio del PNV la contradicción de "ser un partido de derecha que luego apoya a Sánchez" para atraer a votantes que se puedan acabar decantando por la papeleta del PP en las próximas elecciones generales.

"Feijóo no le debe nada al nacionalismo; lo que ha hecho siempre es ganarles y combatirles", alegan desde su entorno para restar importancia a la ruptura de la relación entre PP y PNV. Sin ir más lejos, el lehendakari, Imanol Pradales, admitió el viernes pasado que las relaciones "no pasan por su mejor momento", culpando de la situación a los acuerdos entre PP y Vox en varias comunidades autónomos. Una semana antes, el presidente del PP vasco, Javier de Andrés, fue más contundente y afirmó que, actualmente, fruto de la colaboración tan "estrecha" entre PNV y PSOE, los populares "ven al PNV con las mismas posibilidades de acuerdo que con Esquerra Republicana", es decir, prácticamente nulas.

Con este escenario, el PP ve margen de crecimiento en el País Vasco y se lanza a conquistar a los ciudadanos que no estén de acuerdo con la postura del PNV en el Congreso de los Diputados. De hecho, en las últimas elecciones, mejoró sus resultados hasta recuperar la cuarta fuerza del Parlamento autonómico, que no ostentaba desde 2012.