Una cárcel que desnuda a migrantes y otra con “frío extremo”: las nuevas apuestas del plan de deportaciones masivas de Trump
Mariana entró a una oficina migratoria en Fresno, California, convencida de que acudía a una cita para avanzar en su proceso de regularización. Pero era una trampa. Agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) arrestaron allí a esta mexicana y, horas después, la llevaron al centro de detención de California City del que asegura haber salido con secuelas físicas y psicológicas. “Todavía no se me quita ese sentimiento de miedo, porque es lo que es: una cárcel”, dice entre lágrimas. Lo peor, recuerda, fueron las celdas heladas. “Hace un frío como no tiene idea, no se soporta”.