Thomas Adès dirige a Ravel: “Se atrevió a poner su exquisitez técnica al servicio de una emotividad casi infantil”
El músico británico dedica un homenaje al compositor francés en la Quincena de San Sebastián al frente de la Orquesta de la Ópera Nacional de París


Hace tiempo que Thomas Adès divide los meses de su calendario entre un céntrico apartamento de Londres, donde nació hace 54 años, y una casa modesta pero elegante de Hollywood Hills. “En Los Ángeles disfruto de la naturaleza sin renunciar a las comodidades de una gran ciudad”, cuenta el compositor y director británico al teléfono desde su estudio. “Durante seis meses al año vivo rodeado de coyotes, cuervos, mapaches y hasta serpientes de cascabel”. En ese entorno “onírico y casi irreal”, no muy lejos del jardín de Mabery Road donde Arnold Schoenberg jugaba al pimpón con Johnny Weissmuller, los contrastes con la vieja Europa han encontrado nuevas formas de expresión. “De pronto, un vecino te enseña un escondite, lleno de armas y explosivos, que parece sacado de una película de David Lynch”, reconoce. “Ese reverso oscuro de Hollywood no deja de sorprenderme”.