Seguridad, ventilación, humedad... Consejos para una limpieza segura tras un incendio
Es muchísimo lo que perdemos en un incendio forestal. El fuego tiene múltiples impactos. Además de sobre la vida de las personas, también afecta a la vegetación, la fauna, la calidad de las aguas, la atmósfera, el suelo y, finalmente, el paisaje. Las llamas provocan la pérdida inmediata de bosques, matorrales y hábitats de interés comunitario, y también comprometen la capacidad de recuperación de los ecosistemas.
Pero las consecuencias del fuego afectan también a lo más cercano. Casas, chalets, naves, enseres y pertenencias, un incendio puede acabar con todo. A veces, se ha perdido todo; en otras ocasiones, los desperfectos pueden ser difíciles de reparar; y en otras, una limpieza es suficiente.
Si la estructura del edificio se ha visto afectada o alguno de los materiales o instalación están dañados, los primeros días son cruciales, aseguran en Divel, empresa de limpieza industrial. De no repararse a tiempo, los daños podrían multiplicarse hasta el punto de ser irreparables.
Seguridad, ventilación y humedad
Lo primero que hay que hacer es asegurarse de no correr ningún riesgo accediendo al inmueble. Las autoridades comunicarán el momento en que se puede hacer. Además, la atmósfera debe haber quedado despejada porque la inhalación de gases o de polvo de ceniza entrañan un claro peligro para la salud.
Conviene tomar algunas precauciones. De entrada, hay que dejar abiertas las ventanas para que se disipe el humo por completo. Si el incendio ha sido pequeño, podemos recuperar todos aquellos objetos personales que se han salvado de las llamas.
Tras un incendio, si se usó agua en la extinción, la humedad podría favorecer la aparición de moho, hongos y bacterias. Si muebles y objetos afectados por el fuego han quedado mojados hay que secarlos para empezar con la limpieza.
Además, se habrá desprendido una gran cantidad de gases y se habrán acumulado cenizas y hollín. De modo que toca aspirar cualquier superficie donde se hayan podido acumular cenizas, incluidos falsos techos y conductos como los de los del aire acondicionado.
Una lista de los objetos que han sufrido daños
El hollín que se encuentre suelto en las paredes podremos eliminarlo con la ayuda de un aspirador y un cepillo. Para los muebles podemos pasar una esponja química seca para eliminar los restos de suciedad y un trapo abrillantador para un acabado perfecto.
De esta manera, la madera quedará totalmente restaurada. La empresa Limpiezapisos recomienda utilizar un abrillantador en cera, dejarlo actuar entre cinco y diez minutos y retirarlo suavemente.
De igual modo, hay que eliminar cualquier residuo resultado de la combustión. Conviene recuperar vigas y techos artesonados, para evitar tener que realizar obras para sustituirlos.
Además, interesa hacer una lista de los objetos que han sufrido daños. Será muy útil en caso de que el seguro la reclame. Acabado el trámite habrá que depositarlos en el punto verde más cercano. Por supuesto, si la instalación eléctrica ha quedado dañada, no hay que enchufar ningún aparato.
También los olores
Para acabar con los olores, lo profesional seria aplicar un tratamiento con ozono, que además es un eficaz desinfectante. Para el olor a humo filtrado en las paredes existen diferentes productos, pero la alternativa natural siempre es el vinagre blanco. Podemos humedecer un trapo con limpio y pasarlo tanto por las paredes como los muebles que huelan mal.
Por supuesto, si no queremos exponernos a los riesgos que conlleva limpiar una casa quemada en mayor o menor medida, siempre podemos acudir a una empresa de limpieza profesional.