El inicio del curso pilla a Sumar sin candidato mientras crece el nerviosismo en la alianza por la cercanía de las elecciones
La reacción de los 'soldados rasos' de Sumar cuando se les pregunta en privado por la cercanía de las elecciones y la ausencia de un candidato que represente al espacio es común: el arqueamiento de cejas, la sonrisa circunstancial y la confirmación de que sí, de que hay que dar un paso definitivo cuanto antes. La alianza, compuesta en la actualidad por Movimiento Sumar, IU, Más Madrid y Comuns, se marchó de vacaciones en agosto con la promesa de que las novedades llegarían a la vuelta, después de apuntar en primavera a que antes de verano habría anuncios importantes que tampoco se produjeron. Ahora, las perspectivas más optimistas en el espacio apuntan a octubre como el mes en el entregarán esta parte de los deberes.
Y estos deberes son, sí, la elección de un candidato —a la vista de que la posible presentación (y el esperable rechazo) de los Presupuestos Generales del Estado sirva de pretexto a Pedro Sánchez para adelantar las elecciones—, pero también el anuncio de la nueva marca o la incorporación de otros partidos a una alianza en la que la gran aspiración es que se integre Podemos, algo que este sábado quedó claro que no sucederá después de que en la formalización de su candidatura Irene Montero abogase por la celebración de unas primarias abiertas para elegir al líder de la izquierda alternativa, un movimiento que sin duda añade presión sobre la alianza.
A lo largo del último año, Sumar ha tendido varias veces la mano a Podemos para integrarse en el espacio en pos de una unidad que evite la dispersión del voto. Eso sí, en la alianza han descartado hasta ahora la celebración de unas primarias para la elección del candidato, y mucho más un sistema abierto como el que plantea la exministra de Igualdad.
Sumar recibió el anuncio de Montero compartiendo la idea de que es necesario "construir un espacio lo más amplio posible". Fuentes de Movimiento Sumar, el partido coordinado por Verónica Martínez y Rosa Martínez, aseguran que llevan "meses" haciéndolo y que "es una buena noticia que Podemos entienda que estamos en esa fase". "Pero vamos paso a paso", puntualizan, dejando entrever que no es el momento de abrir el debate sobre el proceso propuesto por Montero.
En cualquier caso, el 2026 electoral, principalmente con los comicios autonómicos de Aragón y Andalucía, ha demostrado el importante peso de las izquierdas soberanistas en el tablero político. De hecho, tanto Chunta Aragonesista como Adelante Andalucía cosecharon mejores resultados que las alianzas de Sumar y Podemos, por lo que también jugarán un papel clave en las generales y su hipotética —aunque por el momento no probable— incorporación al espacio puede ser importante. Movimiento Sumar, que en julio eligió a Verónica Martínez y Rosa Martínez como sus nuevas coordinadoras tras la polémica salida de Lara Hernández, ya ha propuesto públicamente "alianzas coyunturales" con las formaciones ligadas al territorio.
Un partido huérfano de liderazgo
En la cúpula del espacio insisten en transmitir tranquilidad tanto a sus compañeros como al electorado y en señalar que su fuerza radica en su condición coral, pero la inexistencia de un liderazgo claro desde que Yolanda Díaz decidió dar un paso al lado puede pasar factura a un proyecto que no ha obtenido resultados positivos en las últimas elecciones autonómicas y al que las encuestas le vislumbran un futuro muy complicado.
Lo admiten muchos componentes del espacio en privado y lo manifiestan en público caras reconocibles como Antonio Maíllo, coordinador federal de IU y líder de Por Andalucía, quien antes del verano urgió a los partidos de Sumar a elegir cuanto antes el candidato y la marca de la nueva alianza, al ser clave, decía, para recuperar apoyo electoral y aprovechar el desgaste del PSOE ante los casos de corrupción que le salpican.
Sin embargo, no fue esta la primera vez que Maíllo expresaba la necesidad de dar pasos. En marzo, pocas semanas después de que Yolanda Díaz anunciase su retirada, también lo manifestó, algo que no sentó bien a ningún partido de la coalición, que pensaban que era algo que surgiría con el paso de los meses de manera "natural".
Esa manera "natural" se ha ido dando en cierto modo hasta el momento en el que quedan muy pocos nombres para liderar el espacio. El primero que surgió fue el del ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, el preferido de todas las partes. No obstante, desde el principio dejó claro que no tenía —ni sigue teniendo— ninguna intención de convertirse en el número 1 de la coalición. "Voy a contribuir con todo lo que esté en mi mano para que la izquierda esté a la altura en el año 2027 [en el que están previstas las elecciones generales], pero no creo que ese sea el papel que yo deba asumir", dijo en marzo.
Después, fue la ministra de Sanidad, Mónica García, la que anunció que se presentaría como candidata de Más Madrid a las elecciones autonómicas del año que viene, por lo que automáticamente se descartó para dirigir la alianza nacional. El único que todavía no ha aclarado sus intenciones ha sido el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, al que en el espacio sitúan a estas alturas como el único candidato posible.