El maximalismo de Junts y las exigencias de socios como Compromís complican a Sánchez aprobar el pacto de financiación de Cataluña
El líder de ERC, Oriol Junqueras, salió este jueves de su reunión en el Palacio de la Moncloa presumiendo de un acuerdo con el Gobierno en el que los republicanos llevaban más de un año trabajando: el de la llamada "financiación singular" de Cataluña. No obstante, ese pacto político ahora necesita el aval del Congreso para su puesta en marcha, y sus perspectivas parlamentarias son bastante negras. Junts lo ha criticado con dureza porque, a su juicio, se queda muy corto, pero además otros socios minoritarios pero igualmente necesarios, como Compromís o Chunta Aragonesista, también han expresado sus reservas ante una reforma de la financiación autonómica que, consideran, se olvida de sus comunidades.
Será este viernes cuando la vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ofrezca todos los detalles técnicos del acuerdo, aunque este jueves Junqueras ya admitió que lo pactado con el Ejecutivo no incluye la cesión a la Generalitat de Cataluña de la recaudación y gestión del IRPF, el principal impuesto del sistema fiscal español. Lo que sí se ha acordado, explicó el líder de ERC, es que se respete el "principio de ordinalidad" en el sistema de financiación, es decir, que las comunidades que más aporten a la caja común reciban, a su vez, más recursos. "Si Cataluña es la tercera en aportar, también debe ser la tercera en recibir", ejemplificó Junqueras.
Para que eso ocurra, no obstante, el Congreso debe dar primero luz verde a la reforma. Y la ajustadísima mayoría con la que cuenta el Gobierno, que ya se ha resquebrajado en varias ocasiones durante la legislatura, corre riesgo real de volver a fracturarse por el lado de Junts, aunque en esta ocasión los de Carles Puigdemont no buscan cargar contra ningún "incumplimiento" del Ejecutivo, sino contra ERC, su rival en el espacio independentista catalán. Junts lleva acusando a los republicanos desde la pasada legislatura de apoyar a la Moncloa "a cambio de nada". Y, este jueves, los de Puigdemont publicaron un vídeo en esa misma línea para criticar un acuerdo que consideran del todo insuficiente.
"¿Dónde está el concierto económico que se pactó para investir a Salvador Illa?", se preguntó en un mensaje en su cuenta de X —el antiguo Twitter— la formación independentista, que ironizó con que "comienzan las rebajas" y recordó que, desde hace meses, ha defendido que "no hay concierto ni nada que se le parezca". Ya el miércoles, la portavoz de Junts en el Congreso, Míriam Nogueras, había avisado de que su partido solo apoyará la creación de un sistema de hacienda propia como el vasco o el navarro, y sostuvo que "todo lo que sea menos, sería un engaño".
El rechazo de Junts, de concretarse, ya tumbaría por sí solo el acuerdo en el Congreso, habida cuenta de que PP y Vox también lo han criticado con dureza, aunque por motivos diferentes a los de los independentistas. Pero, además, fuentes de Compromís explican que la formación valencianista sigue en la misma posición que ya expresó hace meses: la de que "las comunidades peor financiadas", entre ellas la Comunidad Valenciana, "deben ir primero" en la reforma del sistema. "Es necesario un nuevo sistema de financiación" que corrija la situación "intolerable" en la que se encuentra esta autonomía, y la formación espera que cualquier reforma incluya una "corrección de la injusticia" del sistema actual, señaló el jueves la diputada de Compromís Àgueda Micó.
En la misma línea, Chunta Aragonesista ha reiterado que su único diputado, Jorge Pueyo, no apoyaría en el Congreso ningún acuerdo que "ignore" las necesidades financieras de Aragón. Y, aunque es probable que Chunta ya no tenga representación en la Cámara Baja cuando se vote el pacto sobre la financiación singular de Cataluña —Pueyo se presentará a las elecciones aragonesas de febrero y quien lo sustituirá como diputada pertenece a Movimiento Sumar, la corriente de Yolanda Díaz en esa coalición—, las reticencias que provoca el pacto entre el Gobierno y ERC son reveladoras de las dificultades que existirán para ponerlo en marcha.
Elecciones autonómicas y Presupuestos
Este asunto también es especialmente sensible para Montero, que no solo es vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, sino también candidata del PSOE a la Junta de Andalucía, con unas elecciones previstas para mediados de este año y ante las que siempre ha defendido que el nuevo sistema no supondrá ningún "agravio" para Andalucía. Es la misma defensa que tendrán que hacer Pilar Alegría en Aragón y Carlos Martínez en Castilla y León, comunidades que también celebran elecciones este año, pues es más que previsible que el acuerdo salga más de una vez en campaña.
Aunque fue el líder de ERC quien anunció el acuerdo, el Gobierno se apresuró a salir al paso para tratar de sofocar el previsible malestar de la mayoría de presidentes autonómicos. El Ejecutivo defiende que la propuesta cumple el compromiso asumido por Pedro Sánchez en la Conferencia de Presidentes: garantizar más transferencias para todas las comunidades. En la práctica, es un "café para todos", aunque servido con la cafetera del pacto entre ERC y el PSC, una fórmula similar a la empleada con la condonación de la deuda, también acordada con los republicanos.
El PSC selló este acuerdo sobre financiación como contrapartida al apoyo de ERC a la investidura de Salvador Illa, pero el pacto puede tener un alcance mayor y servir también para desbloquear los Presupuestos de la Generalitat. De hecho, este viernes está prevista una reunión entre Illa y Oriol Junqueras para abordar el acuerdo sobre financiación, un encuentro que podría abrir la puerta al inicio de las conversaciones sobre las cuentas catalanas de este año. No en vano, los republicanos ya habían advertido de que no entrarían a negociar los Presupuestos hasta que no se resolviera previamente el acuerdo sobre financiación.
Precisamente, es algo que todos los presidentes del PP y también el socialista, Emiliano García-Page, afean al Gobierno. Mientras que los populares hablan de "corrupción política", Page cree que con este acuerdo se cruzaría la línea roja de la igualdad entre comunidades autónomas, lo que a su entender sería "el mayor quebranto a la ideología del Partido Socialista de toda su historia". Además, el barón socialista más crítico con Sánchez también ha planteado lo "controvertido" de este debate en pleno ciclo electoral a nivel autonómico, puesto que este año se celebran elecciones en Aragón, Castilla y León y Andalucía.
Aunque el Ejecutivo defiende esta propuesta como una fórmula para que las comunidades tengan más financiación con el objetivo de mejorar los servicios públicos, se prevé una fuerte contestación por parte de los Gobiernos de muchas de ellas a causa del citado principio de ordinalidad.
Es una encrucijada que el Gobierno arrastra desde hace meses y que ahora ha decidido despejar: cumplir el acuerdo con ERC para una financiación singular de Cataluña, aunque arropada bajo una propuesta de alcance general para todas las comunidades autónomas. Según Moncloa, el modelo que presentará este viernes María Jesús Montero "corrige las carencias del sistema actual y cumple con lo prometido a todos los españoles: garantizar más recursos para todas las comunidades". Desde el Ejecutivo subrayan que se trata de "un nuevo sistema en el que todos los territorios recibirán más transferencias para reforzar el Estado del bienestar".