Prohibir el fútbol en el colegio no es feminista
Se ha liado con la propuesta de Unidas Podemos en Ibiza de reorganizar los campos de fútbol de los colegios para ofrecer más zonas verdes. Dicen que ocupan gran parte del patio y dejan a las niñas relegadas a los márgenes. Y es cierto: los estudios señalan que pueden comerse hasta el 80% del espacio, los usan más los niños y dejan a las niñas -en Ibiza y en Motilla del Palancar- arrinconadas para jugar. También a los que no les va el fútbol, como era mi caso; probablemente habría dado las gracias por una prohibición así en mi época. Pero ahora tengo hijos en edad de aprender a multiplicar y digo que la solución no pasa por cambiar porterías por árboles. La desigualdad no se corrige expulsando al fútbol del patio, sino convirtiéndolo en un juego sin géneros.
Lo primero es dejar claro que es un deporte, no un espectáculo. Todo el relato medio belicista del Real Madrid y el Barça tiene a los niños confundidos. ¡Se creen que jugar al fútbol va de ser dioses del Olimpo! Normal que la concejala de Podemos en Baleares diga que "las peleas de los niños solo pasan en el fútbol, no he visto otro deporte donde haya más hooligans y más hostias. En el baloncesto no lo he visto". Porque el baloncesto aquí no es la NBA. Si lo fuera, pasaría lo mismo.
Lo que también tiene el fútbol es que favorece la coordinación motora y la toma de decisiones rápida. Es ideal para el desarrollo cognitivo y emocional de los niños. Y para hacer amigos. Dos críos con un balón se entienden, ya sea uno de Nepal y otro de Islandia. Ahora, si uno fuera una niña, igual se entenderían menos. El fútbol, en los colegios, sigue siendo bastante machista.
Mira que estamos en un momento histórico en el que el femenino tiene más visibilidad, competiciones e inversión. Pero en el patio se sigue actuando como si las niñas no quisieran jugar. Culpa de los padres, que suelen ser los machistas de verdad; los niños solo repiten lo que ven en casa. Ahora, políticos que creen que las niñas necesitan árboles tampoco ayudan. Lo que hay que hacer es organizar el patio para que haya espacio para otros deportes, juegos alternativos... Por turnos en el campo si hace falta. Aquí ya entran los profesores que son quienes tienen que implicarse en los recreos como lo hacen en clase para que nadie se quede en los márgenes.
Lo que no puede ser es que los niños aprendan que la igualdad se consigue prohibiendo, en lugar de ofreciendo oportunidades. Es un mensaje equivocado y peligroso. Anda que no hay chavales de instituto con la pulserita de Vox porque les han convencido de que el objetivo del feminismo es quitarles privilegios, en vez de ofrecérselos a todos por igual. Por eso es tan importante enseñarles, mientras aún están en el colegio, que la igualdad no consiste en restar a unos para beneficiar a otros, sino en asegurarse de que todos pueden disfrutar por igual de un balón. Niños y niñas.