Rufián lanza su proyecto de unidad de la izquierda apoyándose en su popularidad pero levantando recelos por su falta de concreción
La pelota echa a rodar en el campo de juego de la izquierda alternativa. Este miércoles, el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, celebrará su largamente anunciada charla con el portavoz adjunto de Más Madrid en la Asamblea regional, Emilio Delgado, para presentar su proyecto de unidad de las formaciones progresistas de cara a las próximas elecciones generales. El acto, que se celebrará en Madrid, se prevé multitudinario gracias a la popularidad alcanzada por Rufián en los últimos meses: las entradas, gratuitas, se agotaron en menos de diez minutos. Pero nadie en el espacio progresista sabe muy bien qué esperar de la presentación de un proyecto que, más allá de su intención declarada de unir a las izquierdas, está rodeado de más incógnitas que certezas.
El evento lo presentará la comunicadora Sarah Santaolalla y supone el primer hito del proceso de recomposición de la izquierda, que tendrá su segunda meta volante el próximo sábado, cuando IU, Más Madrid, los Comuns y Movimiento Sumar celebrarán su propio acto para relanzar su alianza para el próximo ciclo electoral. Pese a ello, todos esos partidos —a excepción de IU— enviarán delegaciones a la charla de Rufián y Delgado. La explicación pública es que asisten porque quieren "construir el horizonte de la mano de todas las izquierdas del país", en palabras de la coordinadora de Movimiento Sumar, Lara Hernández. La que algunos dirigentes admiten en privado es que Rufián es "el hombre del momento" y nadie quiere ser visto como quien le da un portazo.
No obstante, lo cierto es que el proyecto que se presentará mañana genera, hasta ahora, más dudas que certezas. Rufián ha sido deliberadamente ambiguo y ha evitado ofrecer detalles de su propuesta, más allá de unas pinceladas generales: que su idea pasa por una alianza de la izquierda estatal y las formaciones progresistas nacionalistas (ERC, EH Bildu y BNG, fundamentalmente), que deben ser estas últimas las que dirijan el espacio resultante, y que ese acuerdo es imperativo ante la pujanza de la ultraderecha. "Tenemos que inventarnos algo para no dejar huérfana a la gente progresista del resto del Estado que no quiere votar al PSOE", se limitó a afirmar hace unos días en una entrevista en El País.
Ese "algo", no obstante, sigue siendo difuso, y además la idea no ha gustado a buena parte de los partidos que deberían estar implicados en el proyecto. La formación de la que Rufián es portavoz en el Congreso, ERC, ha expresado muy claramente su rechazo y su líder, Oriol Junqueras, ha dejado claro que los republicanos se presentarán con su marca a las elecciones generales. Por su parte, EH Bildu, con quien ERC mantiene unas excelentes relaciones, también ha cerrado la puerta a este entendimiento, y además lo ha hecho por boca del diputado Oskar Matute, que —como Rufián en ERC— representa el ala más izquierdista y menos nacionalista de la coalición. Y lo mismo ha ocurrido con el BNG, cuya líder, Ana Pontón, ha descartado una alianza preelectoral.
Esos tres partidos, y muy especialmente el BNG y EH Bildu, llevan unos años de crecimiento sostenido que les ha llevado a sus mejores cotas históricas de voto, y no quieren arriesgar ese capital político embarcándose en una aventura incierta con un espacio, como es el de la izquierda estatal a la izquierda del PSOE, en horas bajas. Pero es que, además, tampoco está claro que una eventual alianza fuera a ser especialmente beneficiosa en términos de escaños. En las provincias donde se reparten muchos diputados, como Barcelona, tanto la izquierda de raíz estatal como la nacionalista tienen espacio para obtener representación con su propia marca. Y nada garantiza que, en las más pequeñas (donde el botín de escaños es menor), sumar los partidos vaya a terminar suponiendo que también se sumen los electorados.
Serias dudas en la izquierda estatal
Tampoco en las filas de la izquierda estatal que ahora mismo se congrega en Sumar hay mucha confianza en que la iniciativa de Rufián vaya a terminar tomando forma, aunque varios dirigentes consultados coinciden en valorar positivamente el revulsivo que ha supuesto. "Ha acertado a la hora de colocar las preguntas en el debate público", valora una fuente, mientras otra sostiene que el paso adelante del portavoz de ERC ayuda a que se establezca la idea de la unidad de las izquierdas como el "sentido común" al que aspirar. No obstante, el consenso es que la propuesta "no va a madurar", por mucho que todo el mundo quiera ser cauto en un principio.
"Si EH Bildu le hubiera acompañado, hubiera sido otra historia", pero sin los abertzale Rufián no tiene fuerza suficiente como para vencer las resistencias de su propio partido, valora un dirigente de uno de los partidos de Sumar. Pese a ello, las fuentes consultadas no creen que en ningún momento el portavoz de ERC vaya a plantear una ruptura con su partido para promover su proyecto, entre otras cosas porque, pese al malestar que ha generado en los republicanos el paso que ha dado su dirigente, ERC ha confirmado que "si Rufián quiere ser candidato en las próximas generales lo será".
Pese a sus reticencias, los partidos insertos en Sumar también se van a ver interpelados con el acto de este miércoles por la presencia en él de Delgado. El dirigente de Más Madrid ha ganado mucho protagonismo mediático en los últimos meses e incuso se ha postulado para ser candidato de su partido en las elecciones autonómicas, lo cual le ha enfrentado con la dirección de Más Madrid y con su líder, Mónica García. Y este martes provocó un incendio en su partido al defender en una entrevista en Eldiario.es la necesidad de no "invisibilizar" a los hombres heterosexuales en favor del colectivo LGTBI, una respuesta por la cual ha pedido disculpas argumentando que estuvo "muy poco fino" en su explicación.
Fuentes de la dirección de Más Madrid se muestran muy críticas con esas palabras de Delgado, y aseguran que reflejan una diferencia política profunda con la línea seguida por el partido. En cualquier caso, lo cierto es que las tensiones entre el dirigente y la ministra Mónica García no han hecho más que crecer en los últimos meses y, con su acercamiento a Rufián, Delgado toma protagonismo en la recomposición de la izquierda de cara a las generales.