El duro testimonio de Jordi González sobre su etapa en el instituto: "Me humillaban por ser tartamudo"
Jordi González no podría estar más contento con su etapa profesional actual. El periodista presenta en TV3, una de las televisiones que le vieron dar sus primeros pasos, el programa Collapse. Aunque, como así destacó el televisivo, este será su último gran trabajo. Pues, después de 35 años delante de las cámaras, ha llegado el momento de decir adiós.
Aunque, para la gran despedida aún no hay una fecha exacta. Porque, si bien tiene claro que su camino finalizará, por el momento no se pone un límite. "Colapso es mi epílogo. Puede durar tres meses o tres años, pero no haré otro programa", destacó en su reciente entrevista para el periódico catalán Ara.
Y es que, según explicó, se encuentra en su "esencia" actualmente. "Hago el programa que quiero hacer, con la gente con la que quiero hacerlo, y con la madurez que me ha dado llevar cuarenta años en televisión", recalcó. Porque, no solo hace aquello que le gusta, sino que él mismo es el director de su espacio.
Una situación completamente diferente a la que vivió en 2025. El pasado año marcó un antes y un después en su vida. Tras un duro problema de salud, González acabó tres semanas en coma. Un momento de inflexión en el que se replanteó qué era lo que quería. Así, tras su recuperación, se enfrentó de nuevo tanto a sus miedos como a su carrera.
"Llegó la propuesta de TV3 y, es un programa con reputación, con audiencia, que ha demostrado solvencia, y está en Catalunya y en catalán. Pensé: "Cógelo porque es una manera satisfactoria de acabar una carrera", aseguró. Porque, como así aseguró, de joven tenía problemas para hablar y de hecho le "humillaban" por ser tartamudo y no ser capaz de "pronunciar mi apellido seguido".
De hecho, fueron los ejercicios para curar su problema los que le ayudaron a decidirse por la comunicación. "Con catorce o quince años empecé a hacer programas de radio en mi habitación", confesó a Cadena SER. Y, poco a poco, acabó haciendo un hueco en la industria. "Al cabo de un año, año y medio, fui elegido delegado de clase porque era el que mejor hablaba en voz alta y en público", recalcó.