El arresto del expríncipe Andrés fuerza al Gobierno británico y a Carlos III a arrojar luz sobre los puntos oscuros de los Windsor
El pasado 24 de febrero, en un ejercicio insólito de parlamentarismo, los diputados británicos se despacharon a gusto con un miembro de la familia real. En concreto, con el expríncipe Andrés. Pero fueron más allá, al preguntarse por primera vez quién sabía y desde cuándo de sus desmanes.