Juana Acosta: "Soy colombiana, pero también española. Llegué como una inmigrante más"

Juana Acosta: "Soy colombiana, pero también española. Llegué como una inmigrante más"

Si buscas en el diccionario la palabra belleza, la descripción es Juana Acosta. Posee una belleza de esas incontestables, de las que ponen de acuerdo al mundo entero; no es opinable, es evidente; no es interpretable, es certera, no admite discusión. Un atributo maravilloso que también la ha condicionado en ocasiones. "Es verdad que en algún momento de mi carrera, sobre todo cuando era mucho más joven, me han dicho: 'Eres demasiado guapa para este personaje'. Yo recuerdo tener que acentuarme las ojeras… afearme, pero a medida que van avanzando los años y tu carrera se va consolidando, eso empieza a dejar de ser tan importante o, por lo menos, ya empieza a no ser un impedimento, pero sí que me ha condicionado, lo reconozco", cuenta para 20minutos.

Hoy, está a punto de cumplir 50 años y se siente más libre y segura que nunca: "La edad relaja; a mí me ha relajado mucho, me ha dado cada vez más confianza y seguridad en mí misma. Pasan los años y se va anotando en la piel, se va notando en todo, pero me siento mucho más madura y mucho mejor, con las ideas mucho más claras, con más ganas y con más sabiduría y conocimiento, por eso me sorprende que, a medida que las actrices vamos cumpliendo años, haya cada vez menos personajes interesantes porque es cuando realmente estamos preparadas para encarnar conflictos mucho más profundos y complejos".

Personajes como el que interpreta en La Bacanal, la adaptación de Las bacantes de Eurípides, donde dará vida a Ágave en el Festival de Mérida este fin de semana. Una interpretación muy exigente que mezcla texto y danza. "Estamos hablando también de manejar el cuerpo; yo creo que esa es la particularidad de este espectáculo y lo que lo hace realmente excepcional porque, como sabes, lo dirige Chévy Muraday", explica.

Es la segunda vez que trabaja con el bailarín y coreógrafo, y en esta ocasión, temas tan actuales como el deseo o la pérdida de control están muy presentes: "Sigue existiendo un miedo a la censura, un miedo al castigo, un miedo a pasarnos, un miedo heredado… Creo que tiene que ver con nuestra educación, con la religión, con los gobiernos. En algunos países nos censuran más que en otros. Hay que tener mucho cuidado con qué se dice, hasta donde se llega, si no nos censuráramos tanto, seríamos más libres… sí creo que hay momentos para perder el control, yo sí me permito, cada vez más, perder el control… una noche loca, y digo, hoy me lo voy a pasar muy bien y voy a bailar hasta el amanecer, por ejemplo”.

Hoy, sí lo hace, sí se lo permite, es una mujer muy distinta a aquella joven recién llegada de Colombia que quería ser actriz y entró a estudiar interpretación en la escuela de Juan Carlos Corazza: "Soy inmigrante, ¿sabes? Llegué aquí hace 26 años, con una mano por delante y otra atrás, como una inmigrante más, con una visa de estudiante... Llegué aquí como mucha gente ha llegado y sigue llegando. Entiendo y me identifico mucho con todos estos inmigrantes a los que no quieren dejar entrar. Me siento colombiana, pero amo España y, hoy en día, soy española también". Un país que la acogió y le dio la oportunidad de desarrollarse profesionalmente, algo de lo que siempre estará agradecida, ella y todos los que disfrutamos de su talento hoy encima de un escenario.