Extraterrestres con boina, la nueva cocina vasca y la disparatada búsqueda de los restos de Sabino Arana

Los chistes clásicos sobre vascos —nacen donde quieren, van a setas y no a rolex y comen como si no existiera el colesterol— tienen una larga tradición. Que los vascos cometan la transgresión de mofarse de sus mitos fundacionales, no tanto. Quizás haya que hurgar en las catacumbas del underground de los 80 para buscar sus orígenes: por ejemplo, en la guasa de las procesiones ateas que recorrían las calles de Vitoria, en algunas tiras de la revista TMEO o en aquella canción de Hertzainak que ironizaba con la necesidad de tomar drogas para sobrellevar lo que conllevaba ser un “basko” ideal.