Charlar sobre muerte, cómics y chocolate con un comisario de arte ucranio: “No queremos ser identificados únicamente con la guerra”

Charlar sobre muerte, cómics y chocolate con un comisario de arte ucranio: “No queremos ser identificados únicamente con la guerra”
El escritor y dibujante ucraniano Borys Filonenko, en Madrid.

El primer contacto de Borys Filonenko (Járkov, 34 años) con el arte, al que luego dedicaría su vida, surgió del chocolate. Seguramente aquellas tabletas Lindt, que la ayuda humanitaria llevaba en los noventa a la Ucrania recién liberada del yugo soviético, le supieran a obra maestra. Pero, además, el papel reproducía viñetas de los cómics de Tintín. Desde su Járkov natal, a escasos kilómetros de la frontera con Rusia, el niño viajaba así al Tibet o Egipto junto con el aventurero de dibujos. Hasta que, 10 años después, siguiendo a su padre hasta la Universidad de Cambridge, accedió a los tebeos completos. Hoy no solo los sigue leyendo, los guioniza. También los estudia y comenta en conferencias o con sus alumnos de un instituto de Lviv, donde reside e imparte clases. Por lo menos hasta este verano, cuando vuelve a vencer su permiso para evitar la leva obligatoria de su país, que obliga a los hombres de 18 a 60 años a registrarse en las oficinas de reclutamiento de las Fuerzas Armadas. Hasta ahora el Gobierno ucranio ha considerado que aporta más a la nación como comisario de exposiciones, historiador, editor, crítico y escritor que en las trincheras.

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