Cayetano Rivera, preocupado por la exposición de Tamara Gorro relacionada con su estado de salud
Tamara Gorro ha vuelto a convertir su estado de salud en un asunto público. En apenas unos días ha compartido hasta en dos ocasiones imágenes desde la cama de un hospital. En ambas aparece ingresada, con un gotero en el brazo y el rostro completamente lavado. Fotografías que, inevitablemente, despertaron una enorme preocupación entre sus seguidores, pero también una oleada de críticas por mostrar una situación tan delicada sin ofrecer la más mínima explicación sobre lo que le estaba ocurriendo.
Una vez recibió el alta, llegaron las preguntas. Era lógico. Había sido ella quien había abierto la puerta a la expectación publicando unas imágenes que invitaban a pensar que atravesaba un momento complicado. Sin embargo, lejos de aclarar la situación, Tamara optó por guardar silencio. Con cierta condescendencia explicó a los reporteros asfálticos que no podía revelar los motivos de su ingreso porque debía proteger a sus dos hijos, ambos menores de edad. Una respuesta que desconcertó a muchos, especialmente porque la exposición pública había partido exclusivamente de ella y no de la responsabilidad de la prensa.
Ante todo el revuelo, Cayetano Rivera no dudaba en cerrar filas en torno a ella, compartiendo una fotografía en las redes para animar a su novia. Sin embargo, según ha podido saber 20minutos, en el entorno más cercano del torero existe cierta preocupación por la manera en la que ella gestiona este tipo de episodios.
No porque haga partícipes a sus seguidores de momentos difíciles, sino porque consideran que esa exposición termina volviéndose en su contra. Cada publicación desencadena un aluvión de comentarios, interpretaciones y críticas que acaban teniendo un coste emocional del que, quizá, podría protegerse.
Esa misma reflexión la han hecho también otras personas de su círculo más íntimo. Todos coinciden en la misma idea: cuidar su salud mental pasa, en este momento, por dejar de alimentar una exposición que, lejos de ayudarla, multiplica el ruido. Porque cuando uno decide enseñar solo una parte de la historia, el resto la completa con elucubraciones que no siempre ayudan.