Bolaños, el cuarto 'vice'

Bolaños, el cuarto 'vice'

La minicrisis de Gobierno realizada por el presidente la semana pasada ha reforzado el perfil técnico de su cúpula al ascender a un ministro sin carné del PSOE a la categoría de vicepresidente primero. En lugar de María Jesús Moreno, la número dos socialista enviada ahora a la difícil misión de reconquistar Andalucía, será Carlos Cuerpo quien presidirá el Consejo de Ministros en ausencia de Pedro Sánchez. Palabras mayores. Si tenemos en cuenta que la otra vicepresidencia del Gobierno de coalición que ocupa el PSOE está en manos de Sara Aesegen, otra tecnócrata ascendida tras la marcha de Teresa Rivera a Bruselas, se puede entender el desasosiego que invade Ferraz por la creciente pérdida de intimidad con Moncloa.

Sánchez podría haber resuelto el necesario reajuste de fichas en el Gabinete tras el adelanto de las elecciones andaluzas con un nombramiento más natural y esperable para sustituir a Montero, el de Félix Bolaños, ministro de Presidencia y Justicia, pero el presidente ha querido dar más hilo a la puntada. Se trata de un movimiento de refuerzo económico dadas las curvas que vienen en el escenario mundial, explican desde Moncloa. Que contradice, sin embargo, el reforzamiento ideológico en el que se viene apoyando Sánchez en los últimos tiempos para mantener a flote el apoyo de sus socios y el ánimo de su electorado, observan inquietos en no pocas sedes del partido, donde se duelen de los recientes golpes en las urnas.

Las crisis de Gobierno nunca tienen una sola explicación y es únicamente el presidente quien la cobija, pero las consecuencias alcanzan a todos. En ésta, la desilusión en Ferraz por perder a uno de los suyos en el segundo escalón del Gabinete sólo puede combatirse con el tácito reforzamiento de quien se ha convertido, a partir de ahora en solitario, en el ministro de mayor peso político con despacho en Moncloa, Félix Bolaños.

Quienes le conocen saben que este abogado de 50 años, tan eficaz y discreto como comprometido con su militancia socialista, se fue ganando la confianza del presidente desde la Secretaría General de Presidencia, trabajando lejos de los focos. Sólo su fuerte determinación durante la exhumación de Franco del Valle de los Caídos, impidiendo en ese momento a uno de los nietos del dictador colocar sobre el féretro la bandera de España, expresamente prohibido por el Gobierno, lo sacó de su anonimato público. Y poco antes de ser nombrado ministro, medios bien conocedores de la trastienda del PSOE como el semanario ‘El Siglo’ le calificaron de “El cerebro en la sombra de Moncloa”.

En parte, continúa siéndolo, aunque desde que Sánchez le sumó la cartera de Justicia ha de repartir sus horas entre dos despachos: el de ese ministerio y el monclovita asignado a Presidencia y Relaciones con las Cortes. La cercanía física al presidente siempre ha cotizado alto y más ahora que Montero ha hecho las maletas a su tierra andaluza y que siete largos años en La Moncloa empujan al aislamiento y la bunkerización de quien la habita. En el corazón de Ferraz, tan dolorido como desangelado tras la sucesión de escándalos de sus dos anteriores lugartenientes, se encomiendan a Bolaños para mantener viva la conexión con Moncloa.

Sólo tres ministros mantienen la confianza de Sánchez y sus carteras desde el primer Gabinete que formó en 2018: Margarita Robles, Fernando Grande-Marlaska y Luis Planas, ninguno de los cuales ejerce en el núcleo duro sanchista. También en ese primer equipo entró Bolaños en Moncloa como Secretario General y guardián del presidente. Hoy ocupa dos carteras y mantiene la más política, la de Presidencia. Sánchez no ha querido nombrarle vicepresidente pero tal vez no le haga tanta falta.