Zapatero sin cautela
Erigido en faro moral del PSOE y exhibido como ejemplo en las últimas campañas electorales autonómicas en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía, donde pudo definir ante un público imantado el infinito y señalar a los socialistas como aquellos que tienen poco y dan mucho, sin explicación para sus viajas a Caracas, a China y a Marruecos ni tampoco a las cuchipandas del grupo de Puebla, ni a República Dominicana. Se diría que a José Luis Rodríguez Zapatero se le han complicado las asesorías y los asesoramientos que ahora como investigado se ve en la necesidad de justificar. Análisis relevante, Pepiño Blanco, Delcy Rodríguez, Julito Martínez, correrías por El Pardo, pies para que os quiero, para terminar cantando "lo niego todo" como Joaquín Sabina.
Nos encontramos ante un caso que confirma las disonancias cognitivas, las diferencias abismales entre los hechos y su percepción. Recordemos el fraude de Caja Madrid con miles de millones de euros del erario público volatilizados y comparemos ese importe con la insignificancia de las tarjetas black de las que se dotó a los directivos de la entidad, que fueron las que incendiaron la indignación pública cuando se supo que con cargo a las mismas se había adquirido por sus titulares lencería para las amantes y pagado copas varias en las saunas de Sabiniano y sus colegas. Porque, sucede, que a partir de un determinado importe las cifras se convierten en abstracciones mientras que por debajo de todos los umbrales el gasto en lencería se considera imperdonable.
La declaración de ayer de José Luis Rodríguez Zapatero, con largos días de preparación después de que lograra posponerla hasta que se despejara el panorama y fuera eliminada la competencia de León XIV, no ha servido para que el juez Calama redujera los delitos que se le imputan en atención a los cuales pudiera pasar a la condición de procesado. Su abogado ha sido elegido fuera del ámbito de los penalistas y atendiendo sobre todo a los conocimientos propios de los procesalistas. El propósito que persigue no es responder a las acusaciones sino buscar las formalidades o los plazos vencidos que pudieran invalidarlas desde la perspectiva del código penal. El expresidente tiene probadas algunas cualidades, en particular la terquedad que le permitió en su día negar que existiera la crisis económica que le afectó hasta el punto de obligarle a congelar, por ejemplo, el sueldo de los funcionarios o las pensiones mientras hablaba de los brotes verdes. Y de esa terquedad negacionista parece que tampoco se desviará en esta ocasión.
La comparecencia ante el juez Calama se producía la misma mañana en que los diarios titulaban a toda plana en primera con las declaraciones de la directora de la Guardia Civil en la comisión del Senado donde Mercedes González negaba haber participado jamás en ninguna trama contra la UCO, ni haber interferido en las investigaciones que afectan al Gobierno sin dejar de reconocer, no obstante, dos encuentros con Leire Díez de los que habría salido ilesa y en absoluto influida en sus decisiones. Hay un principio en el periodismo declarativo a tenor del cual se afirma que nada se confirma hasta que no ha sido contundentemente desmentido. De las joyas, de las abuelas y de sus herencias hablaremos otro día. Atentos.