La realidad económica del Reino Unido amenaza el romance de Burnham con los británicos
Andy Burnham está a punto de decir adiós al verano del amor para entrar de lleno en el otoño de la dura realidad económica. El primer ministro británico ha logrado ganarse el apoyo de los ciudadanos y remontar en las encuestas al Partido Laborista desde que accedió al poder a mediados de julio, a base de golpes de efecto baratos, pero populares, como limitar el precio del transporte público o rebajar el IVA de la factura energética, y de dosificar con inteligencia su presencia en medios y redes sociales. La imagen de un jefe de Gobierno en constante gira por el país, atento a las necesidades de la gente, ha funcionado.