Ceuta, la crisis que sobrepasa al Gobierno: un desfile de ministros, Sánchez ausente, riesgos sanitarios, Marruecos, choque con Italia...
La crisis migratoria desatada en Ceuta tras la entrada masiva de migrantes a finales de julio ha terminado por sobrepasar a un Gobierno con varios frentes abiertos y que ha delegado en varios de sus ministros la gestión de lo ocurrido, mientras miles de personas en situación irregular continúan semanas después deambulando por la ciudad autónoma a la espera de solucionar su situación y sin intención de regresar a Marruecos.
Tras el estallido de la crisis, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, visitó Ceuta para condenar lo que consideró "un ataque a la integridad territorial de España", anunciar un mayor despliegue policial en las calles de la ciudad y prometer que se agilizarían las repatriaciones de estas personas. Esa comparecencia, realizada el 31 de julio, fue la última antes de poner rumbo a Canarias para descansar durante 23 días en la residencia de La Mareta, en Lanzarote.
Desde entonces, la situación en Ceuta no ha dejado de agravarse, y han sido los ministros más afectados por esta crisis ceutí los que han viajado hasta la ciudad varias veces. El que más lo ha hecho ha sido el titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, pero también se han trasladado los ministros de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres; Juventud e Infancia, Sira Rego; Exteriores, José Manuel Albares; Defensa, Margarita Robles; Sanidad, Mónica García, e Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz. El vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, será el octavo miembro del Gobierno cuando acuda este lunes a la ciudad autónoma para abordar la situación económica y valorar medidas.
Tras el desfile de ministros de las últimas tres semanas, y después de que el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, y el PP reclamasen un mando único, no ha sido hasta este pasado viernes cuando se ha sabido que Sánchez designará al ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, como coordinador de la labor de todos los ministerios implicados en esta crisis.
Sin embargo, en todo este tiempo, de Sánchez únicamente se han difundido dos notas de prensa con sendas fotografías, correspondientes al 7 y al 17 de agosto, en las que se ve al jefe del Ejecutivo presidiendo desde su residencia canaria dos reuniones con sus ministros por videoconferencia.
Otra de las polémicas surgidas en los últimos días ha sido la relativa al estado de salud que presentan algunos migrantes de Ceuta como consecuencia de las condiciones de hacinamiento e insalubridad en las que se encuentran. Entre el pasado viernes y el sábado, la ciudad autónoma llegó a realizar más de 600 atenciones sanitarias, mientras que el Ministerio de Sanidad ha convocado para este lunes a las Comunidades a una reunión urgente de la Comisión de Salud Pública para abordar "lo antes posible" el suministro de vacunas.
En este sentido, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha propuesto el confinamiento de aquellas personas que presenten enfermedades infectocontagiosas como tuberculosis o sarna. "Si tenemos 10.000 personas vagando por las calles, entre las playas, las colinas y los barrancos de Ceuta, sin cobijo, sin atención y en condiciones de insalubridad, es evidente que el riesgo de enfermedades infectocontagiosas está ahí y que ante esos casos tenemos que actuar conforme a los parámetros de salud pública", señalaba en una entrevista a Europa Press.
Tras estas palabras del líder de los populares, la ministra de Sanidad, Mónica García, no tardó en salir al paso a través de un mensaje en redes sociales al tildar este planteamiento de Feijóo como "injustificado y totalmente desmesurado". García le recordó que las competencias en materia de salud pública corresponden al Gobierno de Ceuta e insistió en que "lo fundamental y lo más urgente" es albergar a las personas y dotarlas de las condiciones de higiene y saneamiento básicas asegurando agua potable, acceso a medidas de higiene y comida en condiciones.
A esta crisis humanitaria que todavía continúa en Ceuta hay que sumar otros frentes que también se le acumulan a Sánchez y a su Ejecutivo en su inicio de curso político y cuya tarea está pendiende de atajar cuanto antes: las relaciones diplomáticas con Marruecos e Italia.
La entrada masiva de migrantes desde Marruecos provocó la inmediata reacción de Italia de suspender el acuerdo de Schengen con España —a pesar de que Ceuta no forma parte de este acuerdo—. Numerosos socios de la Unión Europea exigieron entonces a España un mejor control de sus fronteras para evitar que esta situación se repitiera ante las informaciones respecto a inminentes llegadas en masa. Tras esto, Italia cumplió su aviso e inició los controles en sus fronteras —puertos y aeropuertos— a todos los ciudadanos de terceros países procedentes de España.
Esto provocó que el Gobierno español respondiese al Ejecutivo de Meloni con controles recíprocos que se extenderán, al menos, hasta el 7 de septiembre. El cruce de acusaciones ha estado servido desde entonces. El ministro italiano de Exteriores, Antonio Tajani, calificó de "incomprensible y totalmente inaceptable" la medida de "represlia" tomada por Sánchez, a quien acusaron de haber "dramatizado" con la situación.
"No estamos librando ninguna batalla contra España; simplemente controlamos cuidadosamente las llegadas (...). España debería preocuparse por Marruecos: ahí es donde se originan los problemas, no en nuestros controles", agregó Tajani días después en su pulso contra Sánchez.
A pesar de estos señalamientos a Marruecos, el Gobierno español ha defendido la actuación del país vecino, de quien ha dicho que "no es una amenaza" ni para la ciudad de Ceuta ni para el conjunto de España.
"Es un socio absolutamente fiable" al impedir las "entradas ilegales", alabó el ministro Grande-Marlaska en una de sus visitas a la ciudad autónoma. No obstante, el país gobernado por Mohamed VI ha vuelto a poner sobre la mesa algunos temas sensibles como la cuestión de la soberanía de Ceuta y Melilla e incluso llegó a amenazar con suspender el acuerdo de extradición.
En este sentido, el ministro marroquí de Justicia, Abdellatif Ouahbi, ha ejercido en los últimos días de portavoz al señalar que defenderán los "derechos históricos y geográficos" del país magrebí sobre las ciudades autónomas y pedir un "espacio de diálogo" para abordarlo con las autoridades españolas. Desde el Ministerio que dirige José Manuel Albares expresaron su "rechazo tajante" a las pretensiones marroquíes: "Ceuta y Melilla son dos ciudades españolas frontera de España y de la UE. Forman parte de la integridad territorial y de la soberanía de España reconocida internacionalmente y son igualmente parte integrante del territorio de la UE", zanjaron.
Ouahbi volvió a ejercer de portavoz de Marruecos este fin de semana cuando condicionó la aceptación de los cadáveres de sus nacionales fallecidos a dos requisitos: la entrega a Rabat de su informes forenses y la repatriación de los supervivientes —incluidos los menores marroquíes— que se encuentran en la ciudad española. En este sentido, el ministro marroquí insistió en que su país "no permitirá la entrada de ningún cadáver sin encontrar una solución global mediante un procedimiento y un marco acordado. Todo debe hacerse en el contexto de un acuerdo entre nosotros y los españoles".
Todos estos asuntos continúan pendientes de resolverse y prevén marcar los pasos de un inicio de curso político que amaga con hacerse cuesta arriba para el Ejecutivo de Sánchez.