La crisis anunciada aparece en Rusia: la guerra de Irán no salva a la economía y Putin ya exige explicaciones a sus ministros
Las grietas están empezando a aparecer en la economía rusa, y para muchos analistas no es una sorpresa. Ni siquiera la subida de los precios del petróleo y el gas que ha generado la guerra en Irán está consiguiendo dar el impulso necesario al país para evitar el frenazo económico. Los altos tipos de interés que ha establecido el Banco Central de Rusia en los últimos años, para intentar frenar la inflación que ha generado el esfuerzo bélico, están ahogando el crecimiento, con un descenso del 1,8% acumulado en el PIB en los dos primeros meses del año. Vladímir Putin ha exigido públicamente explicaciones a sus ministros, después de avisar el pasado verano de que "una recesión no será permitida, bajo ninguna circunstancia", pero los problemas son varios y de difícil solución.