Federalismo asimétrico
La negociación del nuevo sistema de financiación de las comunidades autónomas debe de ser una muestra de eso que se conoce como "federalismo asimétrico" que, en la práctica, significa que el Gobierno central negocia con nacionalistas vascos-navarros y catalanes por un lado, y al resto de territorios les da lentejas, "o las tomas o las dejas".
Más allá del triste episodio de ver a un presidente del Gobierno negociando un 'bonus' de 4.500 millones de euros con un condenado por la Justicia por intentar acabar con el régimen del 78 (la España de hoy), la maniobra de Pedro Sánchez tiene un recorrido mayor de lo que pensamos. Va a poner a las comunidades del PP y a los escasos barones del PSOE, como Emiliano García-Page en Castilla-La Mancha, ante la disyuntiva de aceptar la cacicada o tener que explicar muy bien a sus ciudadanos los motivos por los que se renuncia a unos fondos que van muy bien a las maltrechas arcas autonómicas.
Ahí es donde quiere llegar Pedro Sánchez, ese es el argumento que quiere vender para contrarrestar la sangría de votos: que el PSOE quiere blindar el estado del bienestar con el nuevo modelo y el PP no quiere si se opone. Argumento torticero, pero que obliga a su contrario, a Feijóo, a pactar con sus presidentes autonómicos una respuesta común para evitar que negocien por su cuenta con la ministra M.ª Jesús Montero.
Esto debe de ser el federalismo asimétrico, una suerte de régimen donde los territorios están por encima de los ciudadanos. Vuelta al Antiguo Régimen y a los privilegios-fueros territoriales. Los independentistas catalanes van logrando aquello que no pudieron hacer en 2017. Para eso necesitan a Pedro Sánchez y por eso Sánchez les ha abierto la cartera del dinero de todos los españoles.