"El modelo que quiere imponer EEUU nos va mal": Puente denuncia el veto de Trump a un pacto que perjudica los puertos españoles

"El modelo que quiere imponer EEUU nos va mal": Puente denuncia el veto de Trump a un pacto que perjudica los puertos españoles

Estados Unidos echó por tierra hace unos meses un acuerdo internacional casi cerrado para aplicar en todos los puertos de mundo las mismas normas de reducción de emisiones de CO2 y sin el que ahora solo estarán vigentes en los de la UE, permitiendo que las navieras puedan optar por atracar sus busques en puertos extracomunitarios pero cercanos a Europa donde no tengan que pagar tasas por emitir que sí tienen que abonar en plazas como Algeciras o Las Palmas. El ministro de Transportes, Óscar Puente, denunció este miércoles la decisión impulsada por la Administración de Donald Trump como un ejemplo claro de que las decisiones que se toman en Washington no solo han puesto patas arriba las relaciones multilaterales a nivel político, sino que afectan a las de tipo económico que perjudican muy directamente a España. "Si el modelo que se impone en el mundo es el estadounidense, a nosotros nos va mal", ha subrayado.

Puente empezó hablando del nuevo orden mundial que quiere imponer Trump -en el que el multilateralismo "se sustituye" por el unilateralismo "del país más fuerte del mundo"- durante un coloquio del Club Siglo XXI este miércoles. Aunque los movimientos más drásticos de Estados Unidos se han producido en Venezuela y eventualmente en Groenlandia, el ministro ha señalado que Washington también está intentando imponer su visión en organismos internacionales que, en principio se "han salvado" de su intención de retirarles financiación, como la Organización Mundial de la Salud.

Uno de ellos es la Organización Marítima Internacional (OMI), donde en octubre Washington dio un golpe de mando en un acuerdo que estaba prácticamente cerrado para que no solo los puertos europeos -y, con ellos los españoles- cobren una tasa extra a las navieras que atraquen en ellas por sus emisiones de CO2. Este es el sistema que, también con sectores como la aviación, funciona desde hace años en la UE, que en 2026 entra plenamente en vigor para el transporte marítimo con el cobro del 100% de la tasa estipulada y sobre el que el Ministerio de Transportes español se mostró en contra, porque perjudica a puertos como el de Algeciras, porque los buques prefieren atracar en el de Tánger, a pocas decenas de kilómetros, donde no tienen que pagar por emitir CO2.

La solución a la que se encomendaba el Gobierno español era un acuerdo espejo a escala global, en la OIM que, como ha dicho Puente este miércoles, "era una buena noticia para los objetivos de descarboniozación". "Establecía reglas que beneficiaban y perjudicaban a todos por igual", por las que "ningún país eludía el pago de sus impuestos y tasas y nadie estaba en un escenario de desigualdad ni se beneficiaba de situación".

Así parecía del acuerdo que se alcanzó en la OMI en abril del año pasado, que debía ratificarse el pasado mes de octubre. No sucedió porque, según fuentes conocedoras del proceso, Estados Unidos no solo votó en contra sino que "presionó" y contó con el apoyo de países petroleros, no solo del Golfo, sino también de la Venezuela de antes del pasado 3 de enero, con Nicolás Maduro todavía en el poder y en el punto de mira de Washington.

"En España, los puertos del norte de África son una clara competencia y la OMI corregía esto imponiendo un sistema único", ha explicado Puente que, una vez frustrado el acuerdo a instancias de Estados Unidos, ha puntualizado que Trump no solo tiene consecuencias en Venezuela o en Groenlandia, sino de manera muy directa también en la economía española.

"Si a alguien perjudicaba [el acuerdo multilateral] era a los países en desarrollo, no a Estados Unido, y se ha impuesto en el caso del transporte marítimo una visión estrictamente unilateral, que es la de Estados Unidos, no solo por motivos económicos, sino ideológicos sobre la necesidad o no de descarbonizar" el transporte marítimo, ha denunciado Puente, que sobre el futuro de Groenlandia ha hecho hincapié en que lo "patriota" en España es defender la soberanía de Dinamarca sobre este territorio.

"En movilidad, si Estados Unidos pretende imponer su modelo al resto del mundo, a nosotros nos va muy mal, porque tiene un modelo basado en los combustibles fósiles, con un tren muy infradesarrollado", frente al basado en la electrificación que trata de desarrollar España.

España insiste en Bruselas sobre el daño para los puertos

Como consecuencia, el tratado no se ratificó y ha quedado paralizado, apuntan las fuentes, que añaden que al menos todavía no has sido desechado del todo y podría haber una nueva oportunidad para retomarlo en 2028. Hasta entonces y ante la ausencia de un acuerdo a escala global, la UE seguirá aplicando su mercado de comercio de emisiones y cobrando a los buques que atraquen en sus puertos, mientras que en el resto de los países no tendrán que pagar por permitir.

En este escenario, España insistirá en Bruselas este mismo jueves en el perjuicio que el régimen de comercio de derecho de emisiones de CO2 tiene para los puertos europeos. La intención del Ministerio de Transportes -no alineado del todo en este asunto con el de Transición Ecológica- es presentar todos los datos detallados de cara a la revisión que, ante las quejas de España y otros países, prometió la Comisión Europea sobre el funcionamiento de este mecanismo.