El exDAO y la agente que le denunció por agresión sexual se sientan este martes por primera vez ante el juez
El Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 8 de Madrid interroga este martes al ex director adjunto operativo de la Policía Nacional José Ángel González y a la subordinada que le ha denunciado por agresión sexual. El juez les citó a declarar el 17 de febrero tras admitir a trámite una querella en la que se relata una violación con penetración que González habría perpetrado contra la agente el pasado abril. La defensa de la denunciante ha aportado al juzgado un audio que grabó mientras se producía la presunta agresión sexual, además de varios mensajes y grabaciones que mostrarían coacciones a la agente policial tras los primeros hechos.
Según consta en la cédula de citación, el instructor David Maman ha fijado el inicio de las declaraciones a las 10.30 horas. El exDAO acude a la misma en calidad de "querellado" y a priori no descarta contestar a todas las partes, a excepción del letrado de la denunciante, según fuentes de su defensa.
La querella que ha dado inicio a esta investigación y que llevó a González a dimitir expone que el ex director adjunto operativo mantenía con la agente denunciante una "relación de afectividad" marcada por una "asimetría de poder institucional manifiesta". Según el escrito, González se aprovechó de este desequilibrio de poder para "generar y mantener una dinámica relacional de control, dominación y sumisión psicológica sobre la víctima".
Este fue el contexto en que tuvo lugar la presunta agresión el 23 de abril de 2025, cuando el entonces DAO se encontraba comiendo en un restaurante junto al comisario Óscar San Juan y solicitó a la subordinada que se presentase allí con un coche del Cuerpo de Policía Nacional. El ex número dos de la Policía pidió a la agente que le llevase hasta su domicilio oficial e insistió en que ambos subieran juntos al apartamento, hasta que logró "doblegar" la voluntad de su subordinada.
Una vez allí, el DAO habría aprovechado "la situación de aislamiento, superioridad física y autoridad institucional" que ejercía sobre la víctima. El jefe policial habría ignorado el rechazo "expreso" de la agente y le habría introducido "los dedos" en la vagina para comenzar a "masturbarla". Después le habría bajado "el pantalón de forma inconsentida y sorpresiva" para seguir tocándola sin consentimiento, hasta que ella logró "zafarse" y abandonar el apartamento.
Ese episodio originó en la víctima una "crisis de ansiedad severa" y otras secuelas que, según el letrado Jorge Piedrafita, están acreditados en distintos informes médicos aportados al juzgado. La supuesta agresión dio paso a una campaña "sistemática, obsesiva e intensiva de acoso telefónico y manipulación psicológica", de acuerdo con la querella. Una campaña que empezó ese mismo día —de acuerdo con el escrito—, cuando la agente de Policía recibió 17 llamadas telefónicas que no atendió y sucesivos mensajes de WhatsApp en los que el exDAO la llamaba "gilipollas" y "borrica".
Uno de los principales intereses de González era impedir que la subordinada le denunciara —según la querella—, por lo que supuestamente le ofreció "compensaciones laborales como precio del silencio". Aquí habría entrado en juego la mano derecha del exDAO, el comisario Óscar San Juan, que mantuvo con la denunciante varias llamadas y conversaciones de mensajería registradas por la agente y aportadas en el juzgado.
La querella asegura que estas "presiones y llamadas intimidatorias" han causado en la denunciante varias crisis de ansiedad, "sintomatología depresiva", "insomnio", "pensamientos intrusivos recurrentes sobre la agresión", "evitación de lugares y situaciones relacionadas con el agresor", "hipervigilancia y estado de alerta constante" y "afectación severa de su capacidad funcional laboral y social".
La defensa de José Ángel González, a cargo del abogado Ignacio Fuster-Fabra, remitió un escrito al juzgado a comienzos de mes para impugnar las acusaciones planteadas contra su representado. El documento atribuía la denuncia a un ataque de "celos" de la denunciante y exponía "contradicciones" entre el audio aportado a la causa y el relato recogido en la querella.
Según el letrado, en la grabación se puede escuchar a la subordinada de González diciendo frases como "te quiero demasiado" o "no quiero compartirte". Expresiones que, al parecer de Fuster-Fabra, desvirtúan las acusaciones de agresión y muestran los "celos" de la funcionaria policial.
El audio es la prueba principal que da "sustento" a su querella, si bien existen otras grabaciones, mensajes e informes médicos aportados a la causa. El letrado Piedrafita mantiene que la grabación muestra el "rechazo" verbal y expreso de la denunciante y el forcejeo posterior con el exDAO durante la presunta agresión que tuvo lugar en abril de 2025. El letrado de González, al contrario, afirma que el audio muestra "una relación personal previa de confianza" entre la agente y su superior, así como un "ataque de celos y control" por parte de la denunciante.