Vox se abre a renunciar también a presidir las Cortes de Castilla y León para "demostrar" al PP que no quiere "carguitos"
Las negociaciones entre PP y Vox en el último ciclo electoral llevaron a los de Santiago Abascal a entrar en cinco gobiernos —de los que después salieron— y a ocupar la Presidencia del Parlamento autonómico en cuatro comunidades. Tras el paso de Extremadura, Aragón y Castilla y León por las urnas, las conversaciones para reeditar tres de esas coaliciones vuelven a estar en marcha, aunque Vox insiste en que su prioridad no son los "sillones" sino cerrar un acuerdo programático con los populares "medida a medida". Aunque ya han verbalizado en repetidas ocasiones su voluntad de entrar en los nuevos gobiernos, los de Abascal están dispuestos a escenificar su desinterés por ahora por los "carguitos" renunciando a negociar la Presidencia de las Cortes de Castilla y León, la última en juego después de que el PP ya se haya quedado con las de Extremadura y Aragón.
"En la Mesa de Castilla y León, como ha ocurrido en Aragón y Extremadura, no hay negociación posible", rechazó contundentemente el portavoz nacional de Vox, José Antonio Fúster, este lunes en rueda de prensa, negando así que su formación esté buscando un acuerdo con el PP para el reparto de los sillones en el órgano rector de las Cortes castellanoleonesas —cuya sesión constitutiva es el próximo 14 de abril—, que deberá estar conformado por el presidente, dos vicepresidentes y tres secretarios.
Se trata del órgano que dirige el funcionamiento interno del Parlamento. Salvo pacto en contrario, atendiendo a los resultados electorales del 15 de marzo, le corresponderían tres miembros al PP, dos al PSOE y uno a Vox. Los de Feijóo podrían sacar adelante a su candidato a la Presidencia si las tres grandes fuerzas esquivan cualquier viso de acuerdo y votan cada una a sus elegidos.
En la pasada legislatura las dos formaciones de la derecha sí llegaron a un pacto por el que, además de entrar en el Gobierno de Alfonso Fernández Mañueco ostentando la vicepresidencia y tres consejerías, los de Abascal consiguieron también la Presidencia de las Cortes. Carlos Pollán, el que ha sido el candidato autonómico de Vox en los últimos comicios, se convirtió así en el primer dirigente de la tercera fuerza en presidir un parlamento autonómico. Al año siguiente, ambos partidos repitieron la misma fórmula en Aragón y la Comunidad Valenciana, donde Vox también firmó una coalición de gobierno con los populares y se quedó con la dirección de sus respectivas Cámaras autonómicas. A estas se sumó también la Presidencia del Parlamento de Baleares, aunque en ese caso prestando un apoyo externo al Ejecutivo de Marga Prohens.
Desde Bambú valoran positivamente la experiencia de haber presidido las Cortes de Castilla y León en la pasada legislatura, así como el resto de Cámaras en las que han estado al frente —y siguen estando—. Sin embargo, reconocen que su prioridad ahora no es mantener ese cargo. "Han visto lo que ha ocurrido en Extremadura y Aragón", indicaba este lunes Fúster al ser preguntado por un eventual acuerdo con los populares para la formación de la Mesa en Castilla y León.
En ninguna de las dos comunidades que pasaron por las urnas antes que de Fernández Mañueco —y han constituido ya sus respectivos parlamentos— ha habido un pacto en ese sentido entre las dos fuerzas de la derecha, lo que ya ha llevado a los de Abascal a perder la Presidencia de las Cortes de Aragón. En Extremadura fue el PSOE quien la tuvo en la legislatura pasada y ahora la ha recuperado también el PP.
"El PP y sus terminales de tertulianos nos decían que Vox solo quiere carguitos. Para nada. Lo vamos a demostrar y lo hemos demostrado", añadió Fúster, que remarcó que la negativa de Vox a negociar estos cargos se enmarca en la estrategia del partido de no hablar de sillones hasta que no se cierre un acuerdo sobre medidas "concretas". "No empezamos ninguna negociación pidiendo sillones. (...) Nosotros negociamos medidas y cambio de políticas y luego pensamos en cómo concretarlas", defendió el portavoz nacional de Bambú. "A partir de ahí decimos: '¿para eso necesitamos consejerías?' Será la última fase de la negociación", agregó, insistiendo en que el cambio de postura con respecto a la pasada legislatura responde a la voluntad de "demostrar" que Vox no quiere "carguitos". "No, y si tenemos que demostrarlo así, lo demostraremos así", recalcó.
Con esa no negociación de la Presidencia de los Parlamentos autonómicos los de Abascal se arriesgan a perder dos de los cargos institucionales que tuvieron en la anterior legislatura. La de Aragón ya se les ha escapado y de Castilla y León todo apunta a que irá por el mismo camino, salvo sorpresa de última hora. Es un 'mal menor' que en Bambú están dispuestos a asumir en aras de llegar a "buenos" acuerdos programáticos. Insisten en que no hablarán de nombres propios ni de reparto de cargos hasta que esa "primera fase" de las negociaciones esté cerrada.
Esa negociación de medidas "concretas" y presupuestos es en lo que dicen estar trabajando todavía tanto en Extremadura como en Aragón, donde las elecciones tuvieron lugar hace ya más de tres meses en el primer caso y dos en el segundo. En Castilla y León las conversaciones se encuentran en un estado más embrionario, dado que es la última de las tres comunidades que ha pasado por las urnas. No obstante, en Vox ya han advertido de que el orden en el que se cierren los acuerdos de gobierno no tiene por qué ser el mismo que el de las elecciones.