Próxima parada: Castilla y León

Próxima parada: Castilla y León

Con la brevedad de un responso ajeno a toda devoción ha concluido el capítulo de las reacciones de los líderes pasados por las urnas a los resultados obtenidos en los comicios celebrados el domingo 8 de febrero, sin que se haya podido registrar ni el menor ejercicio de autocrítica. Nadie ha querido acompañar a Alfonso Berardinelli en su libro Contra el vicio de pensar (Editorial Círculo de Tiza. Madrid, 2021) donde reflexiona sobre la crecida del populismo, para concluir que ya sea considerado peligroso o saludable, por ejemplo, en Aragón, sirve para descubrirnos en primer lugar la forma en que la sociedad reacciona ante la ineficiencia y la corrupción de los gobiernos, de las instituciones y de quienes representan las distintas funciones del Estado.

Un primer análisis descubre que estamos ante un fenómeno que en absoluto resulta sorprendente, porque el populismo, o mejor, los populismos nacen del fracaso de una política que se repliega sobre sí misma, así como a causa del comportamiento de las élites de partidos y gobiernos que se convierten en ‘castas’ más interesadas en perpetuarse a sí mismas que en comprender el malestar y las demandas de los ciudadanos.

Abriendo el plano para abordar el caso de la fragilidad de la democracia en España, el profesor Tomás Ramón Fernández en el ensayo que publica en El cronista sostiene que la historia empezó en un vehículo de la marca Peugeot donde el actual presidente del Gobierno, junto con otros tres individuos que hoy están en la cárcel o a punto de entrar en ella, decidió hacer una tournée por España buscando apoyos para ser elegido secretario general del PSOE. Consiguió triunfar gracias al apoyo de todos los grupos minoritarios de la Cámara.

Las elecciones generales de julio de 2023 repitieron la fragmentación y le dieron una nueva oportunidad a la que se aferra de modo que quien hoy legisla en España no son las cámaras, dado el costo de negociar el apoyo de cualquier proyecto de ley. Por eso, prefiere hacer un uso sistemático del decreto ley, figura a la que le permite acudir el artículo 86 de la Constitución, si bien solo «en caso de extraordinaria y urgente necesidad». Otra cosa es que, sin atender a escrúpulo alguno, el Gobierno se haya lanzado a aprobar decretos leyes que, dice el profesor, además de una infracción del citado precepto constitucional son una auténtica burla.

Se refiere luego, nuestro autor, al Real Decreto-ley 36/2020 de 30 de diciembre cuyo texto con 69 artículos, seis disposiciones adicionales, 13 finales más las transitorias y la derogatoria ocupa ¡60 páginas del BOE! Enseguida el profesor da cuenta de cómo ese récord fue pulverizado el 28 de junio de 2023 por un decreto ley, el 5/2023, tres veces más voluminoso, ya que tiene 226 artículos, cinco disposiciones adicionales, 15 transitorias, nueve finales y una derogatoria que ocupan ¡222 páginas del BOE!

En conclusión, el Gobierno ha decidido convertirse en legislador alternativo al mismo o superior nivel que el legislador parlamentario. Además de llevar tres años sin cumplir con la obligación de presentar el proyecto de Presupuestos Generales del Estado. Mientras, ya estamos encaminados hacia la próxima consulta electoral que se celebrará el 15 de marzo en la comunidad autónoma de Castilla y León. Que se prepare el PP como no sume los escaños suficientes para gobernar en solitario.